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Turismo y medio ambiente, y las medidas difíciles

Los compromisos globales sobre medio ambiente en la COP27, complicados de cumplir para el sector turismo.

En la actualidad las actividades turísticas concentran alrededor del 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Obviamente, otras actividades tienen un mayor impacto, caso la ganadería. Pero a partir de la reciente reunión del COP27 en Egipto, los países han celebrado una serie de acuerdos con el objetivo de reducir al máximo ese tipo de emisiones, con el foco en 2050.

El principal problema en el sector turismo es que algunas de sus actividades, como los vuelos, prevén un crecimiento para los próximos años que hace más que improbable que se puedan cumplir ese tipo de objetivos.

El siguiente gráfico muestra bastante bien el problema.

El sector aéreo, de seguir las tasas de crecimiento previstas, va a seguir incrementando su impacto medioambiental a pesar de que a partir de 2030 las emisiones totales deberían comenzar a caer para llegar el efecto neto de cero en 2050. Todo el resto -alojamientos, autos, etc, también, es cierto. Pero el sector aéreo pasa a tener un impacto mucho mayor.

Alcanzar el efecto neto cero para los vuelos de larga distancia -aquellos que ida y vuelta totalizan más de 16 mil kilómetros- para 2050 requeriría que su volumen no supere el alcanzado en 2019. Pero las previsiones son bien diferentes: para 2050 los vuelos de larga distancia, si las cosas siguen por ahora, van a representar el 41% del total de emisiones del sector turismo.

Y las medidas necesarias no te van a gustar

Tomar medidas que compatibilicen el sector turismo con los objetivos de reducción de la emisión de gases de efecto invernadero tiene implicancias complicadas para el sector. Significa cortar su crecimiento en muchos de sus sectores, sobre todo en los más dependientes de vuelos largos. También requiere de una reconfiguración de la oferta para alentar propuestas ambientalmente más sustentables. Y por último, exige un cambio importante por parte de los viajeros, sobre todo del sector de mayores ingresos. Ni que hablar de los vuelos privados, pero eso da para otra entrada.

¿Le va a gustar a muchas personas tener que comenzar a planificar viajar menos o al menos más cerca? Hay al menos un sector de la sociedad que seguramente no está muy dispuesto a reducir sus viajes, al menos en el corto plazo. Es cierto que la emisión de gases invernadero, y el incremento de la temperatura promedio del planeta, ya se está manifestando en fenómenos metereológicos cada vez más extremos. Pero por ahora no impide viajar. Así que va a ser difícil lidiar esto por el tema de la demanda -salvo por precios, pero eso también implicaría afectar a la industria turística.

Allá por 2007 publiqué en este blog sobre la idea de si el período 1950-2050 sería recordado como el «siglo de la movilidad«. En aquel momento era por el tema combustibles fósiles. No hay reemplazo a la vista, al menos en costo, para el petróleo. Faltan varias décadas aún para 2050 y posiblemente alternativas ligadas con el hidrógeno puedan ofrecer alternativas. Pero los problemas ligados con los gases de efecto invernadero y los compromisos internacionales también van a tener impactos importantes en el sector. O, directamente, los graves problemas ligados con el cambio climático, en el caso de que los compromisos finalmente no se cumplan.

Hay mucha data y números en esta nota de Bloomberg (en inglés).

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