Working Holiday, en problemas

Australia busca generar incentivos para hacer más atractivo su programa de visas temporarias. Pero las decisiones tomadas durante la pandemia traerán más consecuencias a futuro.

El Working Holiday es una pieza muy importante de la economía de naciones como Australia y Nueva Zelanda. Se trata de visas temporarias para personas jóvenes -normalmente por debajo de los 32 años- y que permiten trabajar en mercados laborales necesitados de mano de obra. Por lo general muchos terminan trabajando en actividades agrícolas, pero también hay empleos en otros sectores, como el turístico.

Working Holiday y mochileros, una larga relación

El Working Holiday ha sido una oportunidad económicamente interesante para muchos jóvenes latinoamericanos, que suelen trabajar en Australia o Nueva Zelanda, y luego con esos ahorros dedicarse a viajar como mochileros por el sudeste asiático. Pero este año el programa no está funcionando demasiado bien. Antes de la pandemia entraban aproximadamente unas 200 mil personas por año para trabajar de manera temporal. Este año se anotaron 100 mil. Y muchos igual optaron por no ir.

¿Cuáles son los problemas? Uno de los principales temas que muchos mencionan tiene que ver con que pasa si, por ejemplo, hay una nueva ola de covid y Australia cierra su frontera. El país tuvo una política muy estricta y cerró todos los ingresos hasta hace poco tiempo. Pero el problema de quienes viajan vía el Working Holiday es bien puntual: Australia trató realmente mal a quienes se encontraban trabajando de manera temporal en el país cuando comenzaron las cuarentenas. Les pidió que abandonaran el país de inmediato, a pesar de que conseguir un vuelo era casi imposible y requería en muchos casos vuelos especiales organizados por los gobiernos de cada país. En otros casos canceló o no renovó las visas a pesar de que casi 70 mil personas se quedaron en el país sin posibilidades de salir y siguieron trabajando, sobre todo en el campo.

exterior of sydney opera house in sunlight
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La política que llevó a cabo Australia con las personas que tenían visas temporarias ha dañado por lo menos temporalmente el programa. El miedo a quedar nuevamente varados en un país que no ha demostrado ser muy amable es un miedo muy comprensible.

A eso se suma otro punto relevante: muchos de los trabajos que se hacen en zonas agrícolas de Australia son descriptos por los mochileros como demasiado explotadores.

Atentos a los problemas del programa, ahora el gobierno australiano busca generar incentivos para que se anoten más personas. Por ejemplo, la devolución del costo de la visa, que alcanza los 495 dólares, y ayudas de hasta 2 mil dólares para relocalizarse entre diferentes trabajos. También se abandonó el pago a destajo, por el cuál se le abonaba al trabajador un monto fijo por tarea, independientemente de cuánto le tomara. Ahora hay un salario mínimo por hora de 25 dólares australianos, unos 16 dólares estadounidenses.

Más sobre el tema en The Conversation.

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