Redes sociales, turistas, locales: a veces las relaciones se tensan un poco

Las conflictivas relaciones entre redes sociales, locales y turistas: una lectura del caso Nepal y la prohibición de crear reels en ciertos lugares turísticos.

«Vivir como un habitante local» es una idea que hace tiempo da vuelta por el mundo del turismo. La idea es que, en lugar de hospedarse y moverse por los enclaves y burbujas turísticas de las grandes ciudades, más bien optamos por quedarnos en barrios cercanos, visitar cafés y mercados recorridos por los locales y optamos por alquileres temporarios antes que hoteles.

La idea de «vivir como un local» tiene una excepción: que queremos apropiarnos de la experiencia estética positiva, pero no comprar ninguno de los conflictos que se dan a nivel local por esas elecciones de los turistas. ¿Los habitantes de la ciudad no pueden conseguir alquileres a precios razonables? ¿Los precios suben porque la demanda de visitantes extranjeros convalida un aumento? ¿Llenamos sus cafés y mercados y reorientamos la oferta? No es nuestro tema.

La reacción local

Pero en algunos sitios se pueden encontrar reacciones cada vez más enfáticas por parte de los habitantes locales a la hora de comenzar a poner límites a los turistas. En Rest of The World se ocupan del caso de Nepal y los carteles de «No TikTok» que han comenzado a aparecer en muchos sitios turísticos del país, en particular los relacionados con las prácticas religiosas.

buddhist temple with flags
Photo by Volker Meyer on Pexels.com

En tanto lugares considerados «sagrados» por muchos habitantes de Nepal, las actitides de algunos turistas a la hora de filmar sus reels es bastante poco respetuosa. En los casos de Lumbini y Boudhanath, dos de los sitios más importantes del país para los budistas, directamente prohibieron filmar videos en los jardines y alrededores, y vigilan esas restricciones con cámaras de seguridad y guardias.

La nota de Rest of the World sobre Nepal enumera otros conflictos entre locales y turistas, como la entrada sin autorización a zonas cultivadas para hacer fotos y videos. Por ejemplo, en las plantaciones de manzanilla en Morang, donde los colores de las plantas de té las hacen parte de un escenario muy llamativo para las fotos. Desde ya, ingresar sin mayor cuidado puede dañar los cultivos.

Por cierto, el tema no es sólo con los viajeros extranjeros; los turistas locales también hacen su parte. TokTok es muy popular en Nepal, así que esto no debería llamar la atención.

En líneas generales, sabemos que las publicaciones en TikTok pueden operar como una forma de promoción hacia el mercado turístico y atraer más visitantes. El problema aparece cuando eso choca con los valores de los locales -la falta de respeto por lo religioso, por ejemplo- o el sitio ya tiene tantos visitantes que en realidad el problema es como regular el ingreso. En este último punto TikTok ni ninguna otra red social tiene mucho positivo para agregar; si atrae más visitantes en realidad complica el manejo del sitio.

La emergencia en popularidad de TikTok lo lleva, al menos en el caso del turismo, a enfrentar problemas similares a los que tiene Instagram. Aunque hay algunas diferencias. Mientras que Instagram era el espacio para mostrar «la foto perfecta» -aunque esa perfección muchas veces era una elaborada puesta en escena- TikTok es más bien un lugar donde aparece la presión por lograr el «video viral». Aquel que logre, por originalidad o propuesta, ser destacado por los algoritmos de TikTok.

No creo que sea lo último que leamos sobre las potenciales relaciones conflictivas entre redes sociales, turistas y locales. En todo caso, no parece mal momento en comenzar a ser más cuidadosos en esto de la incesante búsqueda de la viralidad o la foto perfecta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.