En vuelo
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Agendas y escenarios futuros

Tras el "estado de las cosas" de la entrada anterior, nos enfocamos en algunos escenarios futuros de la relación entre viajes internacionales y medio ambiente.

Una de las ventajas del formato blog tenía que ver con la posibilidad de desarrollar ideas en diferentes entradas, sin necesidad de exponer textos tan cerrados como un artículo académico o periodístico. Eso se fue perdiendo con los años con la profesionalización del blog, ya convertido en una forma de escritura más cercana al periodismo. De hecho hoy es bastante difícil que muchos usuarios de Internet diferencien entre un blog y un sitio Web. Francamente se parecen cada vez más.

Pero retornemos a las raíces. Esta semana publiqué una entrada sobre la desigualdad en el acceso a los viajes internacionales. No más del 10% de la población mundial vuela todos los años. Sin embargo, las crecientes consecuencias medioambientales -cada año que pasa hay más vuelos, y esa tendencia previa a la pandemia se está retomando- son asumidas por todos, viajen o no en avión.

La entrada anterior era un poco un «estado de las cosas». No planteaba escenarios futuros. Un poco esta entrada busca complementar el panorama y alejarse un poco del presente.

Nada en agenda

Lo primero que aparece en el debate tiene ver con las soluciones. La propuesta desde la industria es bastante clara: trabajar en iniciativa que disminuyan el impacto ambiental -consumir menos combustible, usar menos plástico y papel, etc- pero desde ya sin limitar el crecimiento de la industria o establecer metas obligatorias en cuanto a la disminución de la huella de carbono por parte de la industria.

Pero después de una pandemia que devastó la industria turística, no hay en la agenda de los gobiernos mucho interés en impulsar regulaciones medioambientales para la industria turística. Habrá que esperar varios años antes que la problemática reaparezca. Por ahora vamos a poder comenzar sobre cifras y tendencias, pero difícilmente sobre nuevas iniciativas ambientales.

La razón de que no aparezcan nuevas regulaciones es bastante simple: no hay manera de no plantear escenarios de menor impacto medioambiental sin establecer restricciones al crecimiento de los vuelos internacionales, o establecer pautas que traigan consigo mayores costos. Otro punto relacionado es que muchas iniciativas implicarían seguramente un aumento en los costos relacionados con el viaje. Y los turistas en algún lado son ciudadanos y votan, así que difícilmente los políticos se metan con este tema en el corto plazo.

El crecimiento en la cantidad de vuelos, de retomar el ritmo previo a la pandemia, trae consigo algunas consecuencias importantes más allá de lo ambiental. Ciudades que tienen dificultades para manejar semejantes volúmenes de turistas, como pasa en Barcelona o Dubrovnik. Crecimiento de la oferta de alojamiento turístico en muchas zonas de las ciudades, lo que normalmente impacta en el aumento de los alquileres para los habitantes locales. Caída en la cantidad de habitantes permanentes en ciertas zonas, lo que implica repensar la oferta educativa y de salud. Y estos on solo algunos puntos. Podemos seguir, pero lo dejamos para próximas entradas.

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