Mercado aéreo y huella de carbono

Entre un 5 a 10% de la población mundial vuela al menos una vez al año, pero el impacto medioambiental se distribuye entre todos.

Arranquemos por un cuadro: si tomamos a la población de Gran Bretaña, la mitad no hizo ningún vuelo internacional en un año. De la otra mitad, un porcentaje muy pequeño viajó más de 3 veces. El gráfico muestra que la mayor parte de los vuelos es ocupada por personas que viajan repetidamente, y no por una mayor cantidad de usuarios.

Hace algunas semanas me encontré con un informe muy interesante de la ONG inglesa Possible, que analiza el impacto medioambiental de la industria aérea y su relación con las desigualdades sociales. Veamos algunos números.

  • Por año, entre un 5 a 10% de la población mundial toma un vuelo. O, para decirlo de otra manera, entre el 90 y el 95% no vuela todos los años.
  • Un 20% de la población mundial ha tomado un vuelo alguna vez en su vida
  • El 10% de la población mundial concentra el 76% de las emisiones de carbono asociadas con vuelos para irse de vacaciones
  • 10 países concentran el 60% de las emisiones de carbono asociadas a vuelos. Y los primeros 30 países, el 86%.
  • 56% de todo el gasto mundial en turismo en 2015 fue concentrado por 10 países.
  • 5 nacionalidades (por pasaporte) representaron el 33% de los pasajeros internacionales en 2018. Son Reino Unido, Estados Unidos, China, Alemania y Francia.

Veamos otro gráfico interesante: la distribución de vuelos en Estados Unidos en 2017/2018.

19% por la población concentra el 79% de los asientos al volar más de 4 veces al año. 19 % de la población, contra el 81% que vuelo menos de 4 veces y se lleva el 19% de los asientos.

Los números del informe de Possible marcan un panorama bastante conocido en otras áreas de la economía: una enorme concentración de los vuelos internacionales en una proporción bastante pequeña de la población.

Y aquí seguro aparece la pregunta: ¿y por qué esto es importante? Son personas que ganan más dinero o viajan por negocios, no parece tener nada de malo. En realidad hay un gran tema aquí: el impacto ambiental de la industria aérea. Mientras una minoría disfruta de la movilidad internacional, las consecuencias medioambientales son sufridas por todos.

La industria aérea representa el 2,4% de las emisiones globales de carbono, aunque ese porcentaje sube al 5% si tomamos otros elementos como el vapor generado por los vuelos, que contribuye al calentamiento global. Si bien aparece como un número relativamente modesto, se trata de un sector que experimentó un gran crecimiento pre pandemia. Entre 2013 y 2018 las emisiones generadas por la industria aérea crecieron en un 32%, en un contexto donde los países vienen trabajando en reducir su huella de carbono para otras actividades.

¿Y las mejoras en la eficiencia del uso de combustible? Pre pandemia esa mejora era de eficiencia era del 1% anual. Los cantidad de kilómetros recorridos por los vuelos crecían al 6% anual. Al menos por ahora no pasa por ahí la solución.

¿Y las soluciones? En el informe de Possible no hay nada al respecto. Pero en tanto es más que probable que para 2024 el mercado aéreo recupere la trayectoria de crecimiento previa a la pandemia, vamos a volver a debatir este tipo de cosas. Y más cuando los vuelos comiencen a representar porcentajes más altos en cuanto a la huella de carbono. No parece que por ahora nadie considere medidas que puedan afectar el crecimiento del mercado aéreo internacional, así que difícil tengamos novedades por algunos años.

Hay otras formas de viaje con menor impacto ambiental, como los trenes. Pero no son opción para viajes muy largos.

Ya sé que hay una solución fácil: que los demás vuelen menos. Por desgracia los demás opinan diferente

El informe de Possible, en inglés, lo pueden bajar desde este enlace.

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