Creadores de contenidos, ingresos y desigualdad

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En estos días fue noticia el hack a Twitch, por el cual se liberaron una enorme cantidad de datos de esta plataforma de video. Esos datos incluían desde el código fuente del sitio hasta, punto importante para esta entrada, los ingresos de los principales streamers de la plataforma.

Dato que se intuía pero ahora sabemos real: el 1% de los streamers de Twitch se queda con el 50% de los ingresos.

No es un problema de Twitch nada más, como resumen en Axios. Los 10 newsletters principales de Substack recaudan entre todos 20 millones de dólares al año en suscripciones, mientras otros medianamente exitosos obtienen como mucho algunas decenas de miles de dólares. Y algo similar pasa con los podcasts, donde el 1% se queda con la mayor parte de los ingresos.

Una de las características de la llamada «economía de los creadores» tiene que con la concentración muy marcada de los ingresos en el tope de la pirámide. Solo unos pocos concentran la mayor parte de las ganancias mientras en la base no queda mucho para distribuir. Es una diferencia interesante con los modelos de monetización basados en la publicidad programática, que normalmente no concentraban tanto la distribución en pocos jugadores. Pero, por desgracia, la publicidad programática hoy no funciona como una alternativa viable para la mayor parte de los creadores de contenidos.

Al migrar la monetización de la publicación hacia modelos basados en las suscripciones, es bastante claro que llegar a una gran cantidad de personas requiere de bases previas muy sólidas. Por ejemplo, tener un alto número de seguidores en redes sociales o ser conocido a partir de trabajos anteriores en medios o proyectos digitales.

50 millones de usuarios de Internet que pueden ser considerados «creadores de contenidos». Pero solo 2 millones se dedican a este tema de manera profesional.

Pero otra característica de los modelos ligados con las suscripciones es que el crecimiento de los ingresos se da de manera muy progresiva. Para decirlo simple, hay que dedicar un período de tiempo bastante extenso para posicionarse en el conocimiento de los usuarios. En el caso de la creación de contenidos que suelen tener costos importantes de producción, como los contenidos sobre viajes, esto es un problema importante. Porque para posicionarse hay que crear buen contenido, algo que puede ser bastante costoso, mientras los ingresos son bastante bajos e inciertos.

Hay algunas soluciones intermedias, claro. Se pueden generar ingresos desde otros trabajos que se puedan hacer mientras se viaja, en modalidad nómada digital. Se pueden ahorrar costos si se reciben invitaciones o se hacen canjes. Se puede apelar a buscar múltiples formas de financiamiento más allá del tema suscripciones.

En junio contábamos que hay unos 50 millones de usuarios de Internet que pueden ser considerados «creadores de contenidos». Pero solo 2 millones buscan dedicarse a esto de manera profesional. Lo más impresionante de la desigualdad en la creator economy es que es muy probable que los ingresos a distribuir ni siquiera alcancen para que esos 2 millones sostengan su actividad de manera rentable. ¿Podrán aparecer en los próximos meses propuestas que permitan diversificar las fuentes de ingresos hacia otro tipo de usuarios y no solo del 1%?

Actualización: después de publicar la entrada encontré esta nota donde se habla sobre el bajo grado de monetización de los influenciadores y creadores de contenidos en América Latina -aunque la verdad la nota es más sobre Brasil que de América Latina.

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