Lo urgente y lo importante: medio ambiente y el futuro del turismo masivo

Ezeiza, Buenos Aires, Argentina

«La exploración es un anhelo humano ancestral y a veces hasta noble, y conforme la propagación del virus se reduce, aquellos que tenemos la fortuna de considerar esta posibilidad estamos ansiosos por recuperar las vacaciones perdidas. La economía global podría depender del resurgimiento rápido del turismo. Está claro que el sector de los viajes fue uno de los más afectados por la pandemia. Decenas de millones de empleos y billones de dólares en actividad económica dependen de su regreso a la normalidad. Sin embargo, eso sería un error. El turismo no debe regresar a nada parecido a su antigua normalidad derrochadora. La pandemia le ha presentado al mundo una oportunidad para replantear la manera en que recorremos este planeta, y deberíamos tomarla».

Farhad Manjoo, en The New York Times

Ayer The New York Times publicó una columna de Farhat Manjoo sobre los costos ambientales de volver al modelo turístico pre pandemia. No es un debate nuevo, claro. Ya hace años que se sabe que el incremento del turismo mundial implica una creciente huella de carbono. El transporte ligado al turismo, como vuelos aéreos y cruceros, representaba el 5% de las emisiones mundiales de carbono. Y pre pandemia se estimaba que esas emisiones crecerían un 25% hacia 2030, cuando se esperaban alcanzar 1800 millones de viajeros internacionales -fueron unos 1200 millones en 2019.

Manjoo cita además algunos casos sobre destinos que están buscando que el turismo no vuelva a convertirse otra vez en un tema difícil de manejar. Por ejemplo, el caso de Amsterdam, que viene hace tiempo tomando medidas para disminuir la cantidad de turistas -21 millones en 2019, para una población fija de no más de un millón y medio de habitantes. Controles en el barrio rojo, no venta de cannabis para turistas, limitación al máximo de los alquileres temporarios son algunas de las medidas.

Pero no son tantos los casos como Amsterdam. La mayoría de los destinos y la industria del turismo busca retornar a la «normalidad» pre pandemia cuanto antes sea posible. El ejemplo de Estados Unidos, donde el levantamiento de muchas restricciones va acompañado de una rápida reactivación de la demanda, es algo que muchos quieren copiar -y en muchos destinos más bien exigen imitar, aún cuando las condiciones sanitarias y la tasa de vacunación ni se acerca a la realidad estadounidense.

En tanto muchos empleos y buena parte de la actividad económica de un buen número de naciones depende del turismo no es una gran sorpresa este énfasis en la reapertura inmediata. Manjoo señala las consecuencias futuras de un modelo turístico que desde lo ambiental no es sostenible. Pero los que promueven una rápida reactivación hablan de costos presentes. Y ya saben quien gana entre lo urgente y lo importante.

La pandemia, de todos modos, ya ha dejado un marca imborrable: el mercado turístico es notablemente frágil. La pandemia detuvo al viaje internacional en apenas días y llevó a las cifras a tres décadas atrás. Las optimistas cifras que se proyectaban en 2019 en cuanto al crecimiento del turismo mundial ya no son dadas por sentado. No sólo por las imprevisibles consecuencias de las nuevas variantes del Covid-19. También por las consecuencias del cambio climático en buena parte del planeta, con fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y frecuentes.

En el corto plazo buena parte del mundo va a volver a plantear un escenario turístico donde hay una vuelta a las condiciones pre pandemia. Pero difícilmente puedan asumir que esas condiciones son sustantables a largo plazo. El futuro del turismo ya no es el de 2019, y la incertidumbre sobre el futuro a corto plazo va a tener que formar parte de las expectativas del negocio.

Ya comentaste?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.