Viajes y la moda del audio en Internet

Clubhouse

Ya desde diciembre del año pasado, a partir del hype de Clubhouse, hay un creciente interés por los canales de audio. Parte de ese suceso se dio a partir de un cambio de referente: en lugar de enfocarse en crear versiones de las Historias en modo audio (como el primer Anchor) o en explotar el modelo podcasting, los canales de audio eran una especie de híbrido entre chat y Zoom, enfocados sobre todo en funcionalidades colaborativas de las videoconferencias.

Y en lo que va del año todas las grandes compañías de Internet, y algunas medianas también, se han subido a la moda de los canales de audio. Luego de Clubhouse, tuvimos versiones más o menos similares en Discord, Telegram, Twitter y muy recientemente en Spotify. Y hay otros lanzamientos por llegar vía Facebook y Slack. O sea, tenemos una amplia disponibilidad de opciones, en muchos casos sin siquiera necesidad de instalar una aplicación nueva.

Audio, contenido y viajes

Para el mercado de contenidos de viajes, la creciente presencia de los canales de audio puede tener algunas consecuencias interesantes. La primera, facilitar las conversaciones con terceros sin tanta necesidad de ancho de banda como el video. Ya sabemos que cuando estamos de viaje, en muchos lugares el ancho de banda disponible no siempre es óptimo. Este acceso más simple puede tener usos múltiples: desde entrevistas hasta conversaciones temáticas. Como algunas de estas plataformas permiten grabar estas conversaciones, luego se podrían crear productos como podcasts -Twitter Spaces o Spotify GreenRoom facilitan este proceso, aunque sería interesante contar con más herramientas de automatización en el futuro.

Segundo, ser un canal de comunicación de contenidos menos estructurados que las publicaciones en blogs o redes sociales de video. En particular, para comenzar conversaciones sobre determinados destinos o formas de viaje. Charlas que pueden tener resultados interesantes más allá del número de participantes, que no necesariamente debe ser muy alto.

Tercero, crear grupos temáticos o de interés que vayan más allá de nuestras publicaciones. Algo que es bastante simple de hacer en Clubhouse o Spotify GreenRoom. En este punto, nos encontramos más bien con foros basados en audio. Parte de las relevancia de los grupos temáticos o clubes está relacionada con quienes participan allí, algo que se puede notar rápidamente por la cantidad de participantes.

Cuarto, y en la medida en que estas herramientas permitan crear canales privados, se pueden coordinar contenidos para el trabajo en equipo sin necesidad de abrir videoconferencias para todo.

Clubhouse

Los matices del fenómeno

Hay varios interrogantes puntuales sobre el futuro de los canales de audio. Se trata de un fenómeno bastante nuevo, así que todavía no tenemos tantas certezas sobre su persistencia en el tiempo. Todavía queda por ver cuántas personas adoptan el participar en estos canales, que no siempre son fáciles de moderar y que además requieren de bastante tiempo libre para participar.

Otro tema es la notable diversificación de plataformas, que divide al público en múltiples opciones. ¿Cuál terminará concentrando la mayor parte de la audiencia? ¿Lo logrará Clubhouse, el first mover, o las grandes plataformas como Twitter y Facebook se terminarán imponiendo?

Y, como cierre, está el tema de su verdadero uso futuro. Si lo que se termina imponiendo es el uso privado a la manera de la videoconferencia, nos encontraremos con una utilidad práctica real, pero con repercusiones públicas moderadas. Si en cambio se construye una herramienta de comunicación orientada a lo público, vamos a tener algunos retos previos, ligados tanto a la moderación de los participantes como de los productos relacionados que se podían crear posteriormente, como podcasts y transcripciones.

La foto que abre la entrada está tomada por Dmitry Mashkin

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