Contenidos y la economía de los creadores

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Estaba mirando este informe de la firma SignalFire sobre la economía alrededor de los creadores de contenidos en redes sociales e Internet. Hay algunos temas interesantes desde los números.

Primero, calculan 50 millones de creadores de contenidos en Internet. Es un número enorme, claro. ¿Cómo se podría crear un ecosistema que permita mantener a semejante cantidad de creadores? El matiz: sólo 2 millones realmente se dedican a crear contenidos de manera profesional y como modo de vida. El resto es, digamos, un creador eventual que podría a lo sumo obtener algunas recompensas puntuales, como pequeños pagos o canjes.

¿Y dónde publican esos creadores de contenidos? Depende.

Creadores

Depende, claro, de la monetización. Entre los amateurs domina Instagram. Entre los que buscan monetizar de manera profesional Youtube es la preferida. De los 31 millones de canales de YouTube al menos 1 millón supera los 10 mil seguidores, el número a partir del cual se puede monetizar el contenido.

Uno de los puntos que más utilidad presenta del informe es la sistematización de las formas de monetización. Que van desde el patronazgo -suscripciones, proyectos específicos, donaciones-; vender productos y cursos; comercializar el engagement con la audiencia; y otros. Lo que vemos es que la publicidad, en general la programática, cada vez pesa menos en los cálculos de los creadores de contenidos.

Los datos de SignalFire marcan un crecimiento de la inversión publicitaria en el sector, así como en la cantidad de usuarios que quieren vivir de los contenidos. El gran problema es la inestabilidad de esa fuente de ingresos, cada vez más atada a los algoritmos y a la creación frenética de contenidos. A tal punto que a muchos no les va nada mal, pero terminan dejando el mercado por la dificultad de lidiar con tanta presión.

Evitar esa inestabilidad, o al menos moderarla, es lo que han buscado los que priorizan el esquema de suscripciones mensuales. El modelo parece tener mejor desempeño allí donde se prioriza el trabajo periodístico sistemático, como los newsletters, antes que en mercados donde se depende más de las ideas y de los temas seleccionados, como videos y podcasts.

En un mercado como en el de viajes, además, hay una estructura de costos bastante alta debido a la movilidad. Crear contenidos independientes sobre viajes es caro y está atado a gastos que hay que solventar sobre la base de ingresos bastante poco predecibles. Y eso sin tomar en cuenta los graves problemas del mercado de viajes debido a la pandemia. A favor de los creadores de contenidos sobre viajes es el involucramiento de los usuarios; en tanto éstos aman viajar, tienden a consumir muchas publicaciones sobre el tema. Ahora hay que ver si están dispuestos a financiar a los creadores vía suscripciones o donaciones.

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