Blogs, comunidades y comentarios en terceros sitios

Me crucé hace un rato con Fleet Street, un newsletter sobre tendencias en periodismo de Mar Manrique (se pueden suscribir acá). Y el tema central es la creación de comunidades para medios de comunicación en servicios de mensajería -en especial Discord, pero es cierto que hay otras alternativas como Telegram y Slack. Una tendencia que ya viene desde hace varios años; cada vez menos personas dejan comentarios en sitios Web y blogs y prefieren comentar sobre las publicaciones en las redes sociales como Twitter y Facebook.

Pero Twitter y Facebook tienen problemas muy conocidos con trolls y otros tipos de comentaristas agresivos. Así que comunidades más acotadas, en donde el acceso de los usuarios sea manejado por periodistas y bloggers, aparecen como alternativas. Vamos a pensar cuáles son las dos tendencias que se abren aquí: la consolidación del paso de las audiencias a las comunidades, y la confirmación de las dificultades de establecer espacios independientes en la Red.

De las audiencias a las comunidades.

El paso hacia los servicios de mensajería, con comunidades acotadas, puede integrarse además con estrategias de monetización mediante sucriptores. Ellos son sumados a estos grupos como parte del producto al que se suscribieron, pero a la vez pueden acceder a otros tipos de contenidos. Un punto clave es que estas comunidades no pueden ser demasiado grandes, o se vuelven dificiles de supervisar. O pasan a requerir crecientes inversiones de tiempo en la moderación.

A diferencia de los mecanismos tradicionales en blogs y sitios Web, las posibilidades de interacción son más completas -aunque también más demandantes de atención por la copresencialidad. También, desde ya, hay más posibilidades de tener que evitar lidiar con trolls -aunque esto no me queda tan claro en el caso de las plataformas de audio tipo Clubhouse o Twitter Spaces. Y dicho al pasar: es sorprendente lo poco que Google y Facebook pesan en este mercado, que tiene otros actores en competencia.

Y si bien el proceso es muy claro de construcción de comunidades es bastante claro, tiene consecuencias sobre aspectos importantes como la independencia de las plataformas de las grandes empresas.

Los problemas de la independencia

Que el proceso lleve ya varios años no implica que tenga costados bastante negativos. El principal es que medios y blogs, que manejan su contenido en plataformas de su propiedad, ceden buena parte de su control a terceras empresas. Que pueden modificar sus políticas de moderación de contenidos o establecer nuevas condiciones de usos de la plataforma. Que esa cesión de derechos sea cada vez más común es una forma de aceptar un cambio «inevitable» en el mercado de publicaciones. El «efecto red» de muchas aplicaciones en Internet, que lleva a muchos usuarios a adoptarlas.

Para los bloggers, en particular, el criterio de independencia de la plataforma ha sido central en todo el desarrollo de su historia. La cada vez menor relevancia de la parte de comentarios, que incluso hoy muchos directamente eliminan en favor de las redes sociales, es una buena marca de época: incluso cuando te enfoques en ello, los criterios de independencia en la publicación tienen límites cada vez más claros.

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