Líneas aéreas y huella de carbono: las medidas post pandemia

En 2018 los vuelos en todo el mundo habían generado 918 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. Es el 2,4% del total mundial. Pero ese número creció en un 32% desde 2013. Los aviones son cada vez más eficientes en el uso de combustible y generan una menor huella de carbono, pero el crecimiento en la cantidad de vuelos superaba todo ahorro y terminaba generando un impacto negativo en los números.

El debate sobre el impacto de los vuelos sobre la generación de dióxido de carbono se detuvo en 2020. Ahora, claro, hay otros temas urgentes en agenda. La cantidad de vuelos se desplomó debido a la crisis de la pandemia y retomar el camino del crecimiento muy probablemente va a tomar dos años más. El debate, entonces, es como vamos a lidiar con el asunto una vez que la situación del mercado de viajes comience a normalizarse.

En Francia, por ejemplo, han tomado la decisión de no permitir más vuelos a destinos nacionales situados a menos de dos horas y media en tren. La justificación pasa por reducir la huella de carbono generada por la industria aérea. Pero es un tipo de decisión que tiene sentido en países que cuentan con una buena red ferroviaria. Una buena cantidad de países europeos entra en esa categoría, pero eso no aplica a América Latina en general.

Las Naciones Unidas avanzaron en los últimos años, a través de los acuerdos entre naciones, en establecer cuotas de emisión de dióxido de carbono con el fin de disminuir el impacto sobre el medio ambiente y lograr que la temperatura no aumente más allá de 2 grados a los promedios actuales. Pero si la aviación retomara el camino previsto antes de la pandemia, que era de un 5% de crecimiento por año, para 2050 se quedaría con 25% de lo presupuestado como límite para las emisiones de dióxido de carbono. Un porcentaje demasiado alto, sobre todo si tenemos en cuenta que la idea es que los distintos segmentos de la economía no aumenten demasiado la producción de gases que provocan el efecto invernadero.

En Carbon Brief armaron el gráfico de arriba, que muestra que un escenario del 12% de las cuotas de dióxido de carbono es bastante difícil de alcanzar, en tanto implica un 100% de biocombustibles. Escenarios más factibles requieren de mejoras en el consumo, muchas de ellas en marcha, pero también de un crecimiento por debajo del 5% anual. Algo muy dudoso antes de la pandemia, cuando el mercado aéreo se estaba expandiendo rápidamente. Una probable caída en la demanda de pasajes, sobre todo desde el sector turismo de negocios, podría tener un impacto relevante en la expansión de las aerolíneas, al menos en los próximos años.

Ya comentaste?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.