Turismo global y vacunas, una relación injusta y peligrosa

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Vamos con la cita primero, tomada de este artículo de Vijay Kolinjivadi que apareció en el sitio de AlJazeera:

«En los países que probablemente recibirán y distribuirán vacunas mucho más tarde, se prevé que surja una nueva forma de “apartheid de vacunas”. Los turistas privilegiados vacunados (de los países más ricos) se sentirán lo suficientemente seguros como para viajar a estos países, pero aún así representarán un riesgo para la población local, ya que no se sabe que las vacunas eviten que las personas inoculadas transmitan el virus. Los trabajadores locales no vacunados se verían obligados por la necesidad financiera a asumir trabajos de explotación en el sector del turismo para atender a los extranjeros y, por lo tanto, enfrentarían el riesgo de contraer COVID-19, lo que continuaría haciendo circular el virus entre las comunidades de clase trabajadora del sur».

Kolinjivadi está planteando una serie de temas muy relevantes para el futuro próximo del turismo. La primera, bastante predecible por desgracia, es la del «apartheid de vacunas». Mientras la población de los países más ricos se vacunará antes y podrá retomar antes los viajes los internacionales, quienes viven en países más pobres tendrán que esperar más tiempo -en algunos casos hasta después de 2022. Con la sensación de seguridad de las vacunas y con ingresos disponibles e impulsados por el interés de volver a viajar cuanto antes, muchos turistas de los países ricos retomarán el viaje internacional a destinos más lejanos apenas puedan.

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Pero lo que sabemos por ahora de las vacunas es que su efecto más importante es impedir que el contagio del covid-19 derive en cuadros más graves. Se está viendo en países como Israel, donde la tasa de muertes e internados en terapia intensiva cae rápidamente en el sector de la población que fue vacunado primero. Se pueden seguir contagiando, seguramente menos, pero la buena noticia es que cada vez es menos factible que eso derive en cuadros graves.

Para lo que tenemos respuestas tan claras es que va a pasar cuando los trabajadores del sector turismo en los países más pobres, donde aún buena parte de la población no ha sido vacunada, tengan que comenzar a recibir a turistas vacunados. Que pueden seguir transmitiendo covid-19, pero que tienen menos posibilidades de desarrollar afecciones graves. Tras meses de virtual clausura del turismo internacional esa población local necesita esos ingresos. Así que el escenario más factible es que comiencen a recibir a esos turistas y a correr riesgos.

Podríamos decir «pero entonces deberíamos volver a autorizar la reapertura internacional de viajes cuando una proporción significativa de la población (¿70%?) se encuentre vacunada». Suena lógico desde el punto de vista de la salud, pero desde la perspectiva del negocio turístico y de los deseos de muchos de volver a viajar no va a entrar siquiera en el terreno de las consideraciones.

Lo que sí queda claro es que, aunque una buena parte de la población de los países desarrollados esté vacunada, en nuestros países vamos a tener que seguir con las medidas de precaución y de cuidado para evitar los contagios. Va a ser complicado, muy probablemente, que esos turistas quieran seguir precauciones estrictas, pero habrá que ser claro en que no hay otras opciones disponibles hasta la llegada de la vacuna.

El artículo de Kolinjivadi critica otros temas del estado del turismo global pre pandemia -explotación laboral, abuso de los espacios públicos, desplazamiento de las poblaciones locales y más- así que si les interesa lo pueden leer en el sitio de Al Jazeera (en inglés

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