Instagram, lo humano y la foto perfecta

«Instagram está muerto, pero no lo sabe», plantea Jared Brock en Medium, y se suma a las notas que cada tanto nos recuerdan que el futuro de Instagram como red social es una decadencia bastante cercana (o tal vez a mediano plazo). Ya sea por la falta de crecimiento, porque los más jóvenes prefieren TikTok, porque la privacidad se puso de nuevo de moda o porque los influencers cansaron.

Me quedaría con la falta de crecimiento como gran tema a seguir en los próximos años; el resto me parece bastante cualitativo y habrá que ver cuando tiende de tendencia a largo plazo. A diferencia de lo que marca Brock -el comienzo de una implosión- me parece más factible un estancamiento y envejecimiento de la audiencia de Instagram, algo que ya le sucede a otras redes sociales -Facebook y Twitter, en particular-, mientras otros están logrando esquivarlas -YouTube, Snapchat y TikTok, pero ésta última todavía ocupa el espacio de la novedad.

Instagram, turismo y fotos perfectas

Al menos en el mundo del turismo Instagram es hace tiempo la red social más importante. No es raro. La fotografía es uno de los elementos más perdurables del mercado de viajes. Lleva décadas con nosotros. Esa no es la novedad. Lo interesante es cómo la búsqueda de la foto perfecta pero copiable se transformó en uno de los puntos más relevantes de la relación Instagram – viaje. Imágenes que funcionan a la manera de un meme; lo importante no es la originalidad, es que podemos estar ahí para protagonizar esa foto perfecta -y que normalmente es el producto del encuadre y no del entorno real, eso es bastante conocido.

Nueva Zelanda lanzó una campaña en la que pedía más originalidad y menos copia a la foto perfecta de los influenciadores. No lo veo muy factible. El tema no es la originalidad, es estar ahí. Ese es el elemento central para el turista.

selective focus photography of person using iphone x
Photo by Kerde Severin on Pexels.com

El espacio que hoy Instagram ocupa en el mundo del viaje es enorme, y si de hecho esta red social comienza a decaer será un tema complicado, en particular para quienes han creado una gran audiencia allí. En ese punto Brock marca un tema conflictivo, que tiene sus raíces en la historia de Facebook. Si Instagram se estanca, para seguir creciendo en ingresos tendrá que sacar más dinero por usuario. Para ello, la clave es lograr que le compren publicidad a ellos en lugar de pagarle a los influenciadores. ¿Cómo se puede hacer eso? Recortando el alcance orgánico de las publicaciones. Ya lo hicieron en Facebook, donde los dueños de las páginas tienen que pagar publicidad para llegar a sus propios seguidores, porque el alcance orgánico es bajísimo -no mucho más allá del 1%. Otra via que no menciona Brock es la venta de productos vía los influenciadores, porque Instagram sabe cuanto se vende y se lleva sus comisiones. El futuro de los influenciadores pasa más por ese lado que las publicaciones patrocinadas.

YouTube es la otra red donde el viaje tiene un lugar destacado. La actual situación de pandemia tuvo consecuencias evidentes en Instagram y Youtube -hay mucho menos material nuevo- pero ambos se repartían el mercado de fotografía y video -si, ya sabemos que Instagram tiene video, pero la audiencia está en YouTube. ¿Con Instagram se irá ese predominio de la imagen perfecta?

No todo es perfecto

Ese énfasis en la foto perfecta a veces hace olvidar que, en el caso de los influenciadores, también tienen que darse un espacio para la vulnerabilidad, normalmente bajo la forma de historias de crisis personales, de historias complicadas o de videos simples y directos. Esa perfección que aparece en muchos tiene que ser complementada con un poco de humanidad, y algunos saben jugar muy bien ese juego.

Esa parte vulnerable e imperfecta es hoy una parte bastante habitual de TikTok, junto con el humor. También es usual encontrarla en Twitter, una red social donde no hay miedo en mostrar tu lado horrible -de hecho, las compilaciones de peores anécdotas de viaje se pueden encontrar ahí. También, por cierto, es algo que funciona muy bien en las crónicas periodísticas. Pero no lo van a encontrar seguido en los contenidos sobre viajes en Instagram, que suelen ser demasiado lindos todo el tiempo -y diría en YouTube pasa algo similar.

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