Estados Unidos y el poder sobre las agendas del viaje

La decisión del nuevo gobierno de Estados Unidos de instalar una cuarentena de 7 días para todos los que lleguen desde fuera del país ha traído el tema de nuevo a las agendas de discusión sobre el mercado turístico. La cuarentena se suma a una medida que ya había sancionado la administración Trump en sus últimos días, y que es la exigencia de testeo PCR con resultado negativo para poder abordar el vuelo hacia EE.UU. -esto último es algo que ya implementaron muchos países, así que no es mayor novedad. Pero la implantación de cuarentenas si es un tema que tiene un mayor impacto.

La implementación de la cuarentena ya ha motivado quejas desde la industria turística de Estados Unidos. Las razones son obvias: va a motivar una caída en la demanda turística. Y la pregunta es: ¿cómo van a hacer para que se cumplan los 7 dias para las cuarentenas? ¿Quién va a vigilar a los recién llegados? La pregunta es más relevante para los ciudadanos estadounidenses de regreso, que pueden darse el lujo de incumplir la normativa. Un turista extranjero se arriesga a que le suspendan la visa si se hace el rebelde, así que no lo recomendaría.

Para las aerolíneas y asociaciones ligadas con el turismo el test PCR negativo ya es suficiente para lidiar con el covid-19. Pero la emergencia de nuevas variantes más contagiosas del coronavirus ha llevado a la administración de Biden a priorizar otro curso de acción: mientras se despliega una vacunación masiva se busca restringir todo lo posible el turismo internacional. La prioridad, entonces, es la salud pública, más allá de las obvias consecuencias económicas. Ahí ya tenemos una diferencia importante con la presidencia Trump.

A estas medidas hay que agregarle la prohibición de ingresos de viajeros desde Gran Bretaña, Irlanda, la zona Schengen europea, Brasil y Sudáfrica. Una medida de ese tipo ya estaba vigente con Trump, pero éste había ordenado suspenderla desde el 26 de enero. Biden dio marcha atrás y el ban sigue.

Que los próximos meses van a estar marcados por los intentos de un buen número de países por desplegar campañas masivas de vacunación es algo que ya sabíamos. Al menos los países que logren comprar grandes cantidad de dosis, que desde ya son los más ricos. Pero que eso se combine con mayores restricciones temporales a la movilidad global, como las cuarentenas, es algo que no estaba tan claro. Las decisiones del gobierno de Estados Unidos van por ese lado, y muy probablemente se extiendan por buena parte de este año.

Ya comentaste?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.