Substack y el espíritu de la blogosfera

Los últimos años no han sido fáciles para los blogs. Los buscadores como Google mandan cada vez menos tráfico; Adsense monetiza cada vez peor; y las redes sociales hacen todo lo posible para que el público no salga de su sitio. No es tarea sencilla logran mantener una audiencia estable; hay que escribir mucho y muy frecuente para tener un número de visitantes que hace algunos años se lograba con menos artículos a los que podías dedicar más tiempo. El blog, entonces, se mantiene porque articula el resto de tus esfuerzos y es el centro de tu trabajo; o porque básicamente escribís para vos y un nicho muy específico. En ese último caso mejor que no gastes mucho en hosting.

Reenfocarse en la propuesta

Revisando este artículo de The New Yorker se agrega otro tema: que las formas de escritura que eran casi exclusivas de los blogs hoy se pueden lograr con otras herramientas. Los newsletter de Substack, por ejemplo. Los hilos de Twitter, para otros. Hay, en ese punto, una necesidad de que los blogs logren ser espacios diferentes, y no me queda muy claro si lo están logrando.

En el caso de Substack, algo relevante es que han transformado el espacio del newsletter en una reserva de propuestas que apuntan a nichos muy específicos, lo que hasta hace no mucho aparecía como una característica de los blogs. Substack además soluciona muchos de los problemas técnicos: con una interfaz muy similar a WordPress, permite enviar newsletters gratuitos o por suscripción, con un sistema de manejo muy básico de los suscriptores, y listo. Recupera el espíritu inicial de la blogosfera: usar el menor tiempo posible en manejar el blog y dedicar todo el tiempo posible a la propuesta temática. Algo básico, arruinado por las constantes demandas del SEO de Google y las complejidades técnicas de configuración de WordPress en un hosting propio.

Los planes de Substack

Substack, desde ya, tiene otras intenciones: quiere convertirse en el espacio que atraiga a todos aquellos que tengan potencial de crear un newsletter por el que los usuarios estén dispuestos a pagar. Algo parecido a lo que quiere lograr Spotify con los podcasts. Se trataba hasta acá de espacios bastante descentralizados, que seguían lo lógica inicial de la Web, y que tienen un evidente potencial comercial si alguien logra transformarse en, digamos, el Youtube de los podcasts o de los newsletters.

Las apuestas de Substack son comercialmente altas: viene ofreciendo contratos interesantes para periodistas y creadores de contenidos que puedan crear newsletters atractivos y que generen ingresos. En tanto ellos se llevan el 10% de los ingresos es una política que tiene mucho sentido a futuro; hay que invertir en crear una base comercialmente viable de propuestas. Y a la vez deben poder ofrecer mucho contenido gratis; por ello te permiten crear newsletters que no cobran suscripción y que no cuentan con límites de usuarios registrados. E otras plataformas, como Mailchimp, algo similar te saldría muy caro -aunque, para ser justos, Mailchimp tiene muchas más herramientas de gestión del newsletter, así como de integración con otras plataformas.

En todo caso, Substack recupera una parte del espíritu de la blogosfera -el foco en la propuesta temática- pero busca centralizar la oferta en su propia plataforma. Los blogs, por su parte, siempre han tenido una configuración más descentralizada, y de hecho WordPress.com nunca logró posicionarse como lo hizo Blogger allá por 2000 a 2004.

La propuesta más recients de Substack es Reader, un servicio Web que concentra los newsletters que seguimos en la plataforma, y a la que se le pueden sumar feeds RSS. Por ahora es muy básico, pero si suma aplicación, atajos para guardar artículos y mecanismos de descubrimiento de terceros sitios puede ser una gran alternativa a Feedly o Pocket.

Y por cierto: ¿y el newsletter de Blog de Viajes en Substack? Vuelve en enero :)

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