El futuro de la movilidad global y la agenda de la salud pública

Aeropuerto vacio

La movilidad global es ahora parte de la agenda de la salud pública. El regreso del viaje internacional hoy depende de cuanto puede afectar a todos los habitantes -no sólo los viajeros- y a la economía local. La pregunta «¿cuándo vuelve el turismo?» es básicamente preguntar cuándo se resuelve, o al menos disminuye de manera sustancial, la crisis de la salud pública causada por la pandemia del coronavirus. Esta crisis del mercado de viajes, entonces, es mucho más profunda que cualquiera de las anteriores. Lo es por alcance global, pero también por su incierta duración.

Movilidad global, antes y después

Los análisis de las semanas anteriores sobre «cuándo volveremos a viajar» normalmente no arriesgaban fechas muy cercanas -en su mayor parte hablaban de luego de junio o el último trimestre del año. Remarcaban una característica tradicional del mercado turístico: que se suele recuperar rápido de las crisis. A períodos de caída de viajes les suelen seguir una fuerte demanda, a veces estimulada por precios bajos las primeras semanas. Un ejemplo fue la crisis tras los atentados de 2001 en New York. El último trimestre de 2001 fue muy malo, pero en 2002 ya habíamos vuelto a la senda del crecimiento.

Han pasado al menos dos semanas marcadas por las cuarentenas, las fronteras cerradas y los vuelos suspendidos en buena parte del mundo. Los pronósticos sobre el pronto regreso del turismo ya son menos optimistas. La movilidad global no depende del mercado turístico y sus empresas; está dentro de la agenda de la salud pública y sus tiempos son otros. Más cuando todavía estamos en medio de la crisis.

Una buena cantidad de países han decretado cuarentenas obligatorias o sugeridas para limitar la expansión del coronavirus en su población. Antes de eso esas mismas naciones habían suspendido los vuelos internacionales -primero con los países considerados de riesgo, y luego habían extendido la lista. La idea: era imposible controlar la pandemia si seguían entrando personas desde el exterior.

Supongamos que en las próximas semanas al menos algunos gobiernos logran tener tener cierto éxito en reducir la cantidad de contagios. Ese éxito sería el producto del esfuerzo de la población, que pasó varias semanas en cuarentena y se trasladó lo menos posible. Algo que, ya sabemos, está teniendo un impacto enorme en las economías locales. ¿Arriesgaría un gobierno un éxito de ese tipo para abrir las fronteras y los vuelos internacionales? Parece más probable una apertura muy lenta de la conexiones internacionales. Primero, con naciones con menor número de casos. Los países considerados «de riesgo» van a ser dejados para más adelante. Que algunos de los lugares con más casos sean además los más relevantes para el turismo internacional -Estados Unidos, España, Italia, Francia, China- hace aún más importante este tipo de distinciones.

Y hay más. No podemos descartar que en los primeros tiempos quienes viajen a otros países deban cumplir con una quincena de cuarentena antes que se les dé autorización para circular. Disposiciones de ese tipo desalentarían todo viaje turístico. Tengan en cuenta que en estas semanas un buen número de países han establecido ese tipo de cuarentenas como obligatorias para todos sus visitantes internacionales. Y que países como Singapur obligan a sus ciudadanos a habilitar el seguimiento vía GPS si han vuelto de un viaje en el exterior. Hong Kong incluso va más allá, con pulseras electrónicas de seguimiento.

¿Qué escenario se puede esperar para los próximos meses para el mercado de turismo? Mientras la movilidad global sea vista como una potencial amenaza a la salud pública, podemos esperar que las restricciones a los viajes internacionales e incluso los domésticos se mantengan vigentes. Y que cuando comiencen a levantarse algunas de estas medidas, se hagan de manera progresiva, a una cantidad limitada de países y con controles extra, como más revisiones en aeropuertos, cuarentenas y controles a los movimientos vía celulares u otro dispositivos.

La foto que abre la entrada fue tomada por paul mocan

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