Sobre pandemias y los turistas como «peligro»

Barcelona en Blanco y Negro

Hace algunos días, las autoridades de Iruya, una localidad muy turística en la provincia argentina de Salta, optaron por expulsar a los turistas que se encontraban en la localidad. Los subieron a un camión y los trasladaron hasta Humahuaca, en la provincia de Jujuy, y los abandonaron en la ruta. Desde allí, los viajeros se las tuvieron que arreglar para salir del lugar.

Es un ejemplo bastante brutal, pero nos permite abordar un tema clave en la agenda actual del mercado de viajes: el cambio de status del turismo en medio de la crisis global del coronavirus. De buscar tener cada vez más turistas a prohibir su estadía, en estos días los países han modificado por completo su actitud frente a los viajes. En una situación que ya se había dado antes de manera puntual, pero que ahora adquiere dimensiones globales nunca antes vistas.

Devoción (Barcelona, mayo 2014), por Jorge Gobbi

No es ninguna novedad plantear que la percepción de alto riesgo es uno de los peores escenarios para el turismo. Y la pandemia actual plantea uno de los momentos más críticos al respecto, en particular porque los primeros infectados en muchos países fueron viajeros a Europa y China. La decisión de cerrar los vuelos internacionales tiene que ver principalmente con ello.

Esa percepción del «turismo como peligro» tiene ahora puntos importantes. Decenas de miles de personas están varadas en todo el mundo por la suspensión de los vuelos. Además de las necesidades materiales y de los problemas económicos generados por la imposibilidad de volver tenemos otro tema: ser vistos como un problema sanitario por la población. Es lo que sucedió en Iruya, por ejemplo, y también en muchos otros lugares.

De ser buscados por muchos destinos a ser casi unánimemente rechazados, el cambio en el status del turismo es impactante. No tener en claro cuánto tiempo va a durar esta situación añade más incertidumbre a la situación. No es únicamente el aspecto económico. Este masivo cambio cualitativo del mercado de viajes es uno de los temas que vamos a tener que lidiar en el futuro. Si la percepción del riesgo lo amerita, los viajes internacionales van a ser cancelados temporalmente y la movilidad global va a ser detenida casi de manera total. No creo que nadie se imaginara este escenario hace apenas un mes.

El mercado turístico creció enormemente en las últimas décadas gracias a ofrecer una enorme variedad de conexiones globales, algo que permitía viajar con la seguridad de que salvo condiciones excepcionales podríamos trasladarnos sin problemas de un lugar a otro, no importa la distancia. Porque a los turistas, en general, el riesgo los desalienta a viajar -ok, está el turismo oscuro, pero eso es un segmento específico. La pregunta es mucho más general. ¿Cómo vamos a lidiar en los próximos años con un mercado de viajes que es mucho más precario e inseguro de lo que podríamos imaginado tan solo semanas atrás?

Ok, ahora la preocupación pasa por la vida cotidiana, la cuarentena, la economía familiar. Podemos dejar algunas preguntas para más adelante.

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