Tarjetas de crédito y el adiós a los avisos de viaje

O al menos eso están intentando implementar una serie de bancos en Estados Unidos. Hasta ahora, el método que conocemos es bastante simple: hay que entrar al ebanking donde tenemos emitida la tarjeta, entrar a la parte de viaje y completar los datos solicitados. Normalmente, a qué país vamos y las fechas de salida y regreso. Ese es el punto que está por cambiar.

Como cuentan en Mashable, Bank of America pide ahora que habilitemos la localización permanente para su aplicación en móviles. De esa manera, el permiso para las operaciones con la tarjeta la autorización dependerá de que coincida con nuestra ubicación. La nota aclara que Bank of America incluso ya deshabilitó la posibilidad de aviso manual. Salir de ese sistema implica contactarse con las empresas de tarjeta de crédito, como Visa o Mastercard.

La ventaja, desde el punto de vista operativo, es bastante simple: no hay que avisar más al banco y todo el proceso se vuelve automático. Las desventajas también se hacen muy obvias: como si ya no tuviéramos suficiente con las redes sociales, ahora también los bancos comenzarían a seguir nuestros pasos a todos lados. Seguridad a cambio de tu privacidad, digamos.

Para los bancos es una estrategia que le permite, por un lado, obtener mucha más información de sus clientes. Y limitar la dependencia con respecto a las redes sociales en cuanto a obtener más datos de los usuarios. Por otro lado, para Visa, Mastercard y los mismos bancos, es una forma de enfrentar la competencia de las tarjetas de crédito de las empresas tecnológicas, como la de Apple. Como ésta se encuentra completamente integrada al sistema operativo del iPhone, puede chequear en tiempo real ubicación y compras y alertar de cualquier inconsistencia. También es una forma de plantarse frente a las aplicaciones de las fintech o los bancos virtuales que usamos directamente desde las aplicaciones.

Pero para los usuarios es una extensión más del modelo de datavigilancia. A cambio de determinados servicios -seguridad, contacto con otros, etc- es cada vez más obvio que debemos resignar privacidad a cambio.