Fotografía digital: la inteligencia artificial y la estandarización

Primero, lo que ya sabemos: las cámaras de los teléfonos móviles están reemplazando casi por completo a las funciones de los modelos profesionales -réflex, mirrorless, etc. Mientras estos últimos quedan reducidos a los segmentos de usuarios profesionales, los celulares incorporan cada vez más funcionalidades avanzadas. Usamos el mismo dispositivo en la vida cotidiana y en las vacaciones, en otro ejemplo de convergencia de vida cotidiana en la ciudad en la que vivimos y los viajes fuera de ella.

Los móviles se quedan con todo

Por un lado, los móviles suman más y más lentes. No es raro ya ver teléfonos con 3 o 4. Y se trata de lentes que cumplen diferentes funciones -gran angular, telefoto, video tipo action cam, macro, etc- lo que da gran cantidad de oportunidades a la hora de tomar fotos muy diversas. A eso le suman la implementación de la inteligencia artificial y la detección automática de escenas, a las que pueden aplicarle una edición automática de color, contraste, luminosidad, etc. Esto se ve sobre todo en las imágenes más obvias de todo viaje -comidas, mar, retratos, selfies, atardecer, etc- aunque desde ya las escenas menos frecuentes si requieren algo más de pericia por parte del fotógrafo.

Esa mayor calidad de las cámaras se ha transformado en los últimos años en uno de los principales motivos de venta de los celulares de alta gama, como lo muestran los lanzamientos más recientes de Apple y Samsung.

Lo interesante es que muchas de esas funciones de la inteligencia artificial en la fotografía corresponde a fotos de viaje. Es temprano para decir que si esto terminará en una aburrida estandarización de colores e iluminación, o más bien liberará otras posibilidades de experimentación. El tema de la creatividad le va a preocupar a un segmento de usuarios, pero seguramente la gran mayoría de los usuarios de teléfonos va a celebrar que sus imágenes sean de gran calidad sin necesidad de retoques o conocimientos de enfoque. Incluso hoy ya vemos asistentes de encuadre, así que hasta ese punto mejorará en el futuro. Como hemos visto con viejos modelos de cámaras, que las funciones de toma de la imágenes impliquen cierto grado de automatización no por eso dejamos de crear un determinado estándar estético alrededor de las imágenes. Quien nos dice que en algunas décadas podamos reconocer ese tipo de imágenes rápidamente como características del principio del siglo XXI.

En todo caso, seguro que estas fotos van a circular mucho; justamente porque el atractivo de los teléfonos es la facilidad para compartir en redes sociales y mensajeros. Fotos de mayor calidad y facilidad para compartir, una combinación letal para las cámaras profesionales.

El próximo paso, claro, es el video. Ya muchos teléfonos de alta gama cuentan con estabilización vía hardware y software. Pero si bien los resultados son bastante aceptables, aún no alcanzan las características de las cámaras de acción o los gimbals. Pero están cada vez más cerca, y lo más probable es que en no mucho tiempo la calidad del video producido por los teléfonos móviles sea muy cercana al de dispositivos dedicados.

La foto que abre la entrada fue tomada por Sebastien Gabriel y publicada en Unsplash

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