Monetización, de la larga cola de los blogs al regreso de los modelos hipermasivos

Uno de los puntos interesantes de la explosión de blog hacia 2005 tuvo que ver con el despliegue de los modelos de publicidad programática. El más exitoso fue, claro, Google Adsense. Con sus defectos, era un modelo que permitía una estructura de larga cola; o sea, si bien los más visitados se llevaban más dinero, los que estaban en el medio en cuanto a visitas y repercusión también se podían llevar su parte. Aquellos años fueron muy particulares. Muchos crearon blogs con la esperanza de poder vivir de ellos a partir de escribir sobre lo que les gustaba. Viajes, por ejemplo. 

Los años posteriores fueron de desengaño. El modelo no producía tanto dinero como para vivir de los blogs, salvo lograras tener una audiencia masiva y le dedicaras mucho tiempo al SEO. Con la masiva competencia por la visibilidad en el buscador de Google, la pelea por mantener las visitas y monetizarlas se hizo muy agotadora. Debido a ello, muchos buscaron ampliar las posibilidades, y apuntar a los referidos, las entradas patrocinadas y más. No muchos son los que siguen desde aquellos años, de todos modos. 

En los últimos años, el éxito del modelo de los youtubers y los influenciadores en Instagram muestra que el éxito y las posibilidades de monetización están crecientemente asociadas a audiencias muy masivas en términos de Internet. Cientos de miles o millones de likes, vistas, etc. De hecho, la unica manera de acceder a condiciones mas ventajosas de monetización en plataformas como YouTube es tener números realmente muy importantes. Es un modelo que ya vimos en el pasado, cuando la publicidad funcionaba sólo sobre un modelo hipermasivo y básicamente centrado en medios unidireccionales. Y que hasta construye su propio star system

El gran problema del modelo que concentra las posibilidades de monetización sólo en la parte superior de la escala es que deja sin mayores posibilidades de monetización a las propuestas más arriesgadas en cuanto a temáticas, y que no quiere basar su llegada al público a un constante involucramiento emocional

Sacar una temática más allá de las experiencias personales -esas de las que todos pueden opinar- y apuntar a contenidos menos emocionales pero más reflexivos es prácticamente renunciar a las posibilidades de monetización. No digo que en el modelo 2005-2008 de la publicidad programática se pudiera vivir de eso. Pero no quedabas afuera. Tampoco digo que sea una situación nueva. Recuerda bastante a los modelos de los medios unidireccionales. 

(Otro tema es mi desconfianza por la excesiva profesionalización de ciertos mercados de producción de contenidos. Pero eso da para otra entrada).

Internet es un espacio donde, de todos modos, se puede publicar lo que tengan ganas. Pero que alguien te lea ya es otro tema. Y que eso se pueda definir como la base a monetizar, otro muy diferente. Frente a ello, sigo pensando que a veces es más provechoso pensar a tu blog y a tus perfiles en las redes sociales como un portfolio para insertarse en el mercado profesional que te interesa

Sobre el tema de la monetización vía micromecenazgo y Patreon, ya escribi hace unos meses

La foto que abre la entrada fue tomada por Michael Longmire y publicada en Unsplash

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