Silencio

Incluso en un país donde las iglesias hermosas y los edificios religiosos se pueden encontrar en un número importante, el convento de Santa Catalina aparece como una de esas visitas obligadas que hay que hacer en Arequipa. Es uno de los atractivos más interesantes de Arequipa, y se ubica a apenas algunas cuadras de la Plaza de Armas.

Lo que se puede visitar son las instalaciones que antiguamente utilizaban las monjas de clausura de este convento. Hoy ellas se han mudado a otra área del enorme predio, y toda la parte colonial está dedicada a los turistas. La entrada no es nada barata: cuesta 30 soles, algo menos de 10 dólares. Pero vale la pena, porque es una visita bastante extensa. Si lo recorren con tranquilidad, les puede tomar entre una hora y media y dos horas. Y es un gran lugar para tomar fotos y filmar algunos videos.

Convento de Santa Catalina

Una de las cosas que sorprende de este lugar son sus dimensiones. Es una especie de pequeña ciudad, con calles internas, zonas con fuentes de agua y muchos patios internos, pintados de diferentes colores. Y hay una gran cantidad de habitaciones donde podrán ingresar, y ver sus cocinas y zonas de comida. Es una excelente ejemplo de arquitectura colonial, en muy buen estado de preservación. El convento fue fundado hacia 1580. Las monjas que vivían allí eran criollas -o sea, no españolas- y en buena parte pertenecían a las familias más acomodadas de la ciudad. Por ello, no era raro que tuvieran sus criadas y sirvientes.

En este video, por ejemplo, tienen los interiores de una de las casas de las monjas de clausura:

Y en este, uno de los patios internos:

Dentro del convento hay un bar, en el que pueden parar un rato a descansar. Venden más que nada comidas simples, y bebidas. Pero pueden pedir unos tequeños de jamón y queso y algunas cervezas, y tener más fuerzas para seguir el recorrido. Los precios no eran económicos, pero tampoco tan caros como para asustarse.

Convento de Santa Catalina

Está abierto todos los días de las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, excepto martes y jueves, cuando cierran a las ocho de la noche. En este último caso, pueden aprovechar para hacer buenas fotos nocturnas -no tuve esa suerte, así que aquí verán sólo fotos de día, con un cielo muy nublado. En temporada alta abren a las ocho de la mañana.

De profundis

Anuncios