Vista desde Torre Galata

Llegar a Estambul es simplemente ser zamarreado de los hombros y arrojado a un espacio donde colores, olores y sabores te mantienen despierto todo el tiempo. Como ciudad simplemente gana por nocaut, agotado de recorrer sus calles, mezquitas y bazares, y a la vez consciente que el tiempo te alcanza para muy poco.