Aerolíneas y los desafíos de una incierta demanda global

white and blue airplane seats

A principios de junio se comenzaron a dar las reaperturas en regiones como Europa, más el comienzo de las reaperturas en un buen número de países. Rápidamente se comenzó a notar un incremento importante de la demanda de viajes, lo que permitía imaginar una recuperación bastante veloz del mercado de viajes.

Pero eso no está sucediendo. Julio trajo consigo un estancamiento, primero, y una caída de la demanda luego en los países más desarrollados. En países como Estados Unidos, con restricciones no muy extendidas a los viajes, la demanda de hoteles en julio estuvo un 73% por debajo al mismo mes de 2019, tras un junio bastante bueno. Y Europa tiene sus problemas también.

En este punto hay bastante evidencia que la recuperación de la demanda del viaje no se soluciona sólo con las reaperturas. Que estamos frente a un escenario muy complejo e inestable, donde se combinan desde potenciales restricciones al viaje -en el caso de crecimiento de contagios) hasta los temores de una buena parte de los viajeros, más los serios problemas económicos ligados a la recesión mundial por los efectos de la pandemia.

Las aerolíneas están experimentando graves problemas ligados con la inestabilidad global de la demanda. En «The Aborted Airline Takeoff» en Bloomberg (enlazo una versión del artículo en Magzter, donde se pueden leer tres notas gratis antes de tener que suscribirse) se resumen mucho de los problemas. De acuerdo a IATA, la organización mundial de las aerolíneas, la demanda mundial recién se va a recuperar en 2024 -hasta hace unas semanas la estimación era 2023. Las primeras estimaciones hablan de 100 mil millones menos de facturación este año.

Estamos, como cuentan en la nota de Bloomberg, frente a la perspectiva cierta de varios años de demanda deprimida para el sector viajes. Para peor, la temporada alta en el Norte, la época del año con mayores márgenes de ganancia para las aerolíneas, pasó sin mejorar la situación. Ahora les espera un año muy complicado desde lo financiero.

Los mayores temores tienen que ver con la quiebra y salida del negocio de muchas aerolíneas, incapaces ya de sostener los costos frente a una demanda muy limitada. Lo que ya se está viendo es un retiro masivo de aeronaves y finalización de leasing de unidades. Las estimaciones de Bloomberg hablan de 5 mil aeronaves en el mercado para el año que viene. A eso les pueden sumar las cancelaciones en la compra de nuevos aviones, lo que tiene en serios problemas a Boeing y Airbus.

«Reabrir el turismo» es un reclamo del sector, pero a esta altura hay que considerar que estamos frente a un escenario muy complejo. Reabrir sin perspectivas ciertas de mantener esas medidas puede tener consecuencias muy negativas a mediano plazo. Los usuarios siguen, además, con muchos temores, tanto de la pandemia como de sus perspectivas financieras. El mantra «el turismo siempre se recupera rápido» tiene que ser analizado con cuidado esta vez. Con restricciones en la oferta, con reaperturas de incierto futuro y consumidores aún muy reticentes a correr más riesgos estamos frente en un escenario donde las creencias que dábamos por sentadas apenas meses atrás hoy son temas a revisar.

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