Turismo de negocios, fin de una era

En las primeras semanas de la crisis del covid-19, el impacto sobre el turismo era visto como enorme, pero también como algo transitorio, que se solucionaría a medida que las fronteras y mercados se reabrieran a los viajes. Con el paso de las semanas, el panorama ya no aparece tan transitorio, y muchos comienzan a aceptar que en al menos varios segmentos del mercado de viajes los efectos van a ser duraderos. Donde más consenso comienza a darse es en el segmento de turismo de negocios.

Aerolíneas y viajeros de negocios

En un país como Estados Unidos, los viajes de negocios representan el 60% de las ventas de aerolíneas, y son una porción muy importante de las reservaciones de las cadenas hoteleras, como señalan en Bloomberg. Ese segmento se desplomó con la pandemia, y los contactos con clientes y ventas se mudaron a las aplicaciones de videoconferencia. Y muy probablemente se queden allí por un buen tiempo por cuestiones de seguridad y costos.

Las acciones de las aerolíneas estadounidenses, mientras tanto, están en sus niveles más bajos en décadas. Hoy las seis aerolíneas más importantes de Estados Unidos tienen un valor combinado en bolsa igual que el de Zoom, la empresa más importante de videoconferencias.

Al menos por los próximos dos años el negocio de las aerolíneas estadounidenses sería de un 25% a un 50% menos que en 2019. Y no se trata de pasajeros que podrían ser reemplazados por los turistas tradicionales. Los viajeros de negocios demandan tickets más caros, en tanto pueden comprarlos a último momento o aceptar pagar un poco más para tener más flexibilidad. Por ejemplo, hacer cambios de fecha o rutas. Un ejemplo: un viaje entre Los Angeles y New York, en Business y comprado a último momento, costaba 8 mil dólares el año pasado. Hoy se vende por poco más de 3 mil.

El ejemplo de Estados Unidos no puede extenderse sin cambios al resto del mundo. El porcentaje de ventas por viajes de negocios es menor en otras economías. Lo que no cambia es que son los pasajeros que compran los tickets más caros y los viajeros más frecuentes de las aerolíneas y cadenas hoteleras.

Una caída tan importante en la demanda por parte de los viajeros de negocios va a llevar, indefectiblemente, a una caída en la oferta por parte de las aerolíneas. Esto se va a ver muy claro en los vuelos en los países con economías más fuertes. Una menor oferta implica desde despidos en muchos espacios de la industria aérea y de la hotelería hasta menos pedidos de aeronaves e infraestructura para la industria aérea. El impacto se va a notar menos en los mercados de vuelos internacionales donde la mayor parte de los pasajeros son turistas de ocio. Allí, en todo caso, el tema a seguir será la reapertura de fronteras y conexiones y el tiempo que tome en recuperarse la demanda, en tanto en ese mercado de viajes las videoconferencias no son competencia.

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