Turismo y virtualidad: los cambios y las rupturas

Quizás la mayor víctima de esta crisis sean los viajes aéreos y el turismo. Estos dos ultimos dos meses nos llevaron a Skype, Zoom, Teams y otros sistemas de conferencia basados ​​en la web, y el progreso para hacer que esta experiencia sea lo menos dolorosa posible ha sido rápido. Por mi parte voy a pensar dos veces antes de viajar largas distancias para dar una charla donde apenas se ve el lugar y pasas largas horas en aeropuertos llenos de gente, a la espera de aviones que parecen estar siempre sobrevendidos y con demoras, y en donde te alojas en habitaciones de hotel que son demasiado pequeñas.

Gran parte de esto ahora se puede hacer en línea. El turismo también sufrirá y cambiará en consecuencia. No sólo porque las personas no desearán ponerse en riesgo, sino porque estamos a corto y mediano plazo van a ser mucho más pobres, y vamos a necesitar primero reconstruir nuestras economías.

Michael Batty, «The-Post-Pandemic-City», en Research Gate

El mercado ligado con el viajero profesional, corporativo, académico, tiene muchas diferencias con el turístico tradicional. Viajes más frecuentes, cortos, concentrados en tareas de trabajo y que muchas veces apenas si deja tiempo para conocer los lugares a los que se viaja. Es el mercado del que habla Michael Batty. Nos podemos preguntar ahora si realmente las herramientas de videoconferencia y las medidas de seguridad van a tener tanto impacto sobre el mercado corporativo de viajes.

Para las empresas de viajes cualquier caída, por pequeña que sea, en este sector del turismo tendrá un severo impacto. Es el sector de viajeros que compran los pasajes aéreos más caros -tanto por adquirir asientos en Business como por comprar tickets más flexibles o con menos tiempo de anticipación- así como el que demanda más lugares en los hoteles de cadena o demanda servicios extra por organización de eventos o necesidad de infraestructura.

Turistas y locales

Batty marca al menos tres temas para hipotetizar una caída del viaje corporativo. El primero, el impacto de las herramientas de videoconferencia. Es cierto: muchos aprendieron que ciertos aspectos de la vida corporativa tienen un reemplazo decente en las videoconferencias. Reducen los tiempos de traslado, son más económicas, se pueden integrar en los flujos de trabajos vía calendarios y aplicaciones. Pero también queda claro que determinados aspectos de los negocios -conocer nuevos productos, hacer presentaciones de temas muy importantes, definir lanzamientos de productos físicos- requieren o al menos funcionan mejor en encuentros presenciales. Otra cosa que ahora conocemos es que la comunicación vía videoconferencia tiene frecuentes problemas técnicos, más cuando se vive en países con infraestructura poco desarrollada.

Dos, el tema de la seguridad. Más allá de las decisiones de las empresas, Batty apunta a un tema importante: ¿vale la pena poner en riesgo tu salud y la de quienes están a tu alrededor por viajes muy cortos, donde apenas se conoce otra ciudad, y en donde nos la pasamos la mayor parte del tiempo en el aeropuerto y reuniones? Es una evaluación que antes sólo se hacía por temas de agenda y de recuperación física del viajero de negocios. Ahora se suma otro aspecto, ligado con la salud y con cuidar a los empleados de la empresa.

Tres, la recesión económica. Una inmensa cantidad de puestos de trabajo se han perdido, y muchos comercios apenas si logran sobrevivir. Una parte muy importante de la población va a sufrir a mediano plazo las consecuencias económicas de estos desastrosos meses, y en ese marco el gasto turístico se va a ver afectado o postergado. El viaje a cercanías no sólo se deberá a temas regulatorios; también será más factible de ser pagado.

Encontré el artículo de Batty por un tweet de Federico Poore

Ya comentaste?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.