Los temores de la industria turística

A medida que nos acostumbramos al panorama de cuarentenas -y ahora de lenta desescalada con el fin de ir llegando a la «nueva normalidad»- el futuro de la industria turística todavía está marcado por muchas incertidumbres. En el corto plazo, la gran pregunta pasa por los plazos -cuando comenzarán a abrirse de nuevo los recorridos internos y las fronteras– y por las regulaciones ligadas a la distancia espacial y la necesidad de prevenir contactos. Pero si miramos un poco más allá, podemos ver que aparecen otros temores más estructurales.

Grandes y pequeños temores

El mayor temor es que la combinación de regulaciones sanitarias, incertidumbre en la oferta y retracción en la demanda -por temor al covid-19 pero también por la recesión económica- lleven a la industria turística a ser económicamente menos relevante en 2020. Y a generar menos negocios y transportar menos viajeros por un lapso de varios años. Lo que, desde ya, tendría un impacto enorme en un sector económico que hasta unos meses atrás daba por sentado un crecimiento sostenido todos los años. Va ser difícil que podamos despejar ese escenario en los próximos meses. Recién en 2021 podremos ver si el negocio se redujo de manera global o solo en algunos sectores, y ver que empresas siguen en el negocio.

La masiva adopción de las videoconferencias es otro punto interesante. ¿Llevarán a reducir la cantidad de viajes de negocios, en particular las reuniones? La experiencia cotidiana no deja tan bien parada a la videoconferencia; todos sabemos de sus problemas -cortes, lag, audio y video con mala calidad, etc- pero muy probablemente en el corto plazo siga siendo un espacio que concentre aquellos viajes que no son 100% necesarios. Los que implican solo reuniones, por ejemplo. El gran problema es que eso pega directamente en la demanda de los pasajes más caros de las aerolíneas y en la demanda de hoteles. La esperanza de muchos es que el tema videoconferencias se diluya mucho con el pasar de los meses y a medida que se normalice el mercado. Difícil decir, de todos modos, que no vaya a dejar ninguna consecuencia.

Otro de los temores: que la crisis del covid-19 impacte de manera muy fuerte en el sector de viajes más económicos. Ok, hay casos donde podría tener fuertes consecuencias en el sector de viajeros de negocios -ver párrafo anterior. Pero la parte más económica del viaje concentra aquellos espacios donde los precios dependen de mucho volumen de viajeros en lugares con una ocupación intensiva del espacio. Hostels, la clase turista de los aviones, los destinos que reúnen miles de personas en espacios acotados, son algunos de esos lugares. Los nuevos viajeros llegan normalmente por esos canales, más accesibles desde lo económico, y son centrales en la renovación del mercado. Si muchos de ellos no pueden viajar por algún tiempo el impacto se va a dar en el futuro, sobre todo en el mediano plazo.

Y el último temor a evaluar en esta entrada: que la reapertura de los viajes y de las fronteras se haga a velocidades muy diferentes entre los distintos países. Y que impliquen diferentes requisitos. Por ejemplo, que algunas naciones requieran cuarentenas a los viajeros extranjeros, lo que simplemente haría imposible el viaje turístico.

Todos estos temores -de cambios a mediano / largo plazo, de impacto severo en el mercado laboral o de modificaciones en los gustos de consumo de los viajeros- recién los podremos evaluar en algunos meses. Por ahora queda seguir evaluando el camino de la «normalización» paulatina del mercado de viajes.

3 Comments

  1. Excelente artículo también estoy en turismo y no dejo de ver caer las búsquedas, es algo ovbio pero doloroso. Esperemo que todo se solucione pronto, y si se estira? Habrá que reinventarse? Te mando un cordial saludo

Ya comentaste?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.