Aerolíneas, pandemias y la recolección de datos sobre viajeros

Es uno de los temas que la actual pandemia de coronavirus va a instalar en agenda: cómo las autoridades y las aerolíneas van a negociar sobre las políticas de recolección de datos de los pasajeros. Desde los gobiernos van a argumentar que los datos sobre los movimientos de los pasajeros son centrales para la prevención y estrategia de enfrentamiento al coronavirus. Las aerolíneas tienen sus dudas, pero además saben que manejar mayor volumen de datos sobre los pasajeros implican mayores costos de manejo de la información, ya que deberían modificar los sistemas de venta de pasajes y facturación, muchos de ellos desarrollados en la década del ’70.

En el caso de Estados Unidos, en la actualidad las autoridades pueden acceder a datos completos de aproximadamente el 50% de los pasajeros que viajan en el país. Del resto no tienen datos de contacto. Esa información se considera central, ya que permitiría rastrear pasajeros en el caso de que existan sospechas sobre su condición de salud o si viajaron a países de riesgo. Los funcionarios ligados con el control de pandemias quieren acceder a los datos de los pasajeros, pero otros partes del gobierno estadounidense, más ligados a las aerolíneas, no quieren impulsar esta agenda.

Un punto clave en la discusión es que la recolección de la información de contacto de los pasajeros le permitiría a terceros sitios, como las agencias online de viajes, acceder a más datos sobre los pasajeros a la hora de emitir los pasajes. Algo que las aerolíneas no ven con buenos ojos precisamente.

El problema de los sistemas de facturación y la dificultad de modificarlos rápidamente alcanzó hasta ahora para que las aerolíneas no modificaran sus políticas de recolección de datos. Ahora la situación cambió, y las aerolíneas están necesitadas de dinero y de salvataje financiero por parte del gobierno estadounidense. El reciente paquete de rescate votado por el Congreso de Estados Unidos le otorga 60 mil millones de dólares de rescate al sector de las aerolíneas. Sin embargo, entre las condiciones no se encuentra la obligación de la recolección de datos de contacto de los pasajeros. Esa agenda quedará para otra ocasión.

Más allá de Estados Unidos, habrá que seguir las políticas de otros gobiernos. No sólo el seguimiento de las personas a partir del seguimiento de sus datos de viajes. También a partir de su uso de teléfonos móviles, algo que ya ha sido un tema de debate en el caso de Corea del Sur.

Más sobre el tema en The New York Times.

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