Instagram y la presión sobre las vacaciones

Algunos días atrás encontré una nota en NBC News sobre el tema de la presión que sienten muchas familias por tener vacaciones en lugares lejanos y originales. Vacaciones que, claro, deberían permitirles generar muchas fotos y videos. Básicamente, el culpable de esta presión era el sitio donde se muestran todas esas cosas: Instagram.

Uno debería dudar de esa hipótesis. En todo caso, la necesidad social de mostrarse como exitoso y más feliz que los demás siempre existió, al menos entre una buena parte de la población. Y una de las razones del éxito de Instagram es que ha logrado posicionarse como la gran vidriera de necesidades sociales que ya existían.

Podemos, claro, hipotetizar que Instagram potenció o le dio nuevas características a esta necesidad social por figurar. Pero está claro que no la inventó. Así como no inventó la envidia por ver a los demás viajando o haciendo cosas divertidas. Si es cierto que hizo mucho más sencillo difundir esas fotos y videos, y por lo tanto generalizó esa «sensación de presión» por hacer cosas originales.

No creo que, al menos en este caso, valga la pena la movida nostálgica de «antes las vacaciones eran más sencillas». El viaje anual al mismo lugar todos los años ya era una institución en decadencia antes de la aparición de Instagram. Lo preocupante puede partir por otro lado. La presión social por viajes más lejanos y costosos puede tener consecuencias negativas por el lado de las finanzas familiares, al tener que financiar vacaciones más caras, y por la sensación de frustración por no tener lo que tienen los demás.

Instagram se posicionó hace tiempo como el espacio donde todos son felices. Esa felicidad suele tomar formas bastante previsibles. Una de ellas tiene que ver con las fotos de vacaciones, y por ello, y aquí sí entran temas interesantes para la industria, se privilegian cada vez más los lugares icónicos y fácilmente reconocibles en imágenes. Una elección repetitiva y que, habrá que ver en cuanto tiempo, va a terminar agotando a los usuarios como sucede con toda fórmula.

Muchos de los excesos actuales en busca del «involucramiento emocional» con los seguidores van a quedar como toda una marca de época. Pero la necesidad social por figurar es algo que excede largamente a las redes sociales como Instagram. Hoy es su vidriera, pero en algún tiempo esta presión social se mudará a alguna otra plataforma, forma de comunicación o entorno de publicación.

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