Las inmóviles estructuras de la movilidad

Mobilities are organized in and through technical systems and such mobility systems presuppose immobile infrastructures.

Esta cita, tomada de Mobility Justice: The Politics of Movement in an Age of Extremes, de Mimi Sheller, es un buen recordatorio de algo que solemos olvidar a la hora de analizar las movilidades turísticas: la gran cantidad de estructuras inmóviles que se construyen alrededor del viaje. Por un lado, tenemos la burocracia de la certificación del movimiento -visas, pasaportes, etc- que abordamos con más detalle debajo. Luego, tenemos toda la estructura de administración del transporte; la organización del sector privado en agencias, aerolíneas, compañías de micros, y demás. Para que muchos viajen es necesario crear, desarrollar y mantener grandes estructuras inmóviles relacionadas con la movilidad.

Una de las estructuras «inmóviles» más relevantes para la movilidad es que la que sanciona la movilidad legítima. Moverse por el mundo implica cumplir con una serie de trámites y requisitos. Acceder a pasaportes y visas es parte de un proceso regulado por los Estados (la cita del próximo párrafo también es del libro de Mimi Sheller).

Scholars studying the history and uses of the passport and other travel documents issued by nation-states point out that citizenship has increasingly become a way for states to manage mobility by monitoring travel by citizens and non-citizens, with new technologies emerging for regulation, scrutiny, and tracking (…) Weber’s definition of the state as a monopoly of legitimate violence was extended by John Torpey in his History of the Passport to an understanding of the state as the monopoly of legitimate mobility.

La idea de la «movilidad legítima» es imposible de imaginar sin la activa participación regulatoria de los Estados. No todos pueden acceder a la movilidad; muchos no cumplen los requisitos pedidos, ya sea de recursos económicos como de nacionalidad. A eso hay que sumarle intereses específicos, como países que niegan visas a quienes hayan visitado territorios que consideran enemigos.

Pasaporte

Por supuesto, el tema no termina en el permiso. Entrar y salir de los países además implica ceder los datos sobre tu movilidad, aceptar el almacenamiento de datos biométricos, responder preguntas sobre los motivos del viaje, etc. Nada que no conozcan quienes viajan, claro. Todas estas regulaciones alrededor de la «movilidad legítima» están normalizadas en nuestras prácticas viajeras. Los Estados justifican la necesidad de estas medidas en razones de seguridad y control del delito, y han venido invirtiendo cada vez más dinero en el control de los ingresos y egresos de los países, tanto en las fronteras físicas como en aeropuertos y puertos.

Analizar el mercado de viajes y su entorno no es sólo hablar de movilidad. Necesariamente implica estudiar las estructuras inmóviles que regulan la movilidad humana, ya sea la sancionada legalmemte desde los Estados como la construida por las empresas privadas.

La foto que abre la entrada fue tomada por Luke Littlefield y publicdad en Unsplash

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