Flickr, el largo camino a la irrelevancia

Allá por 2004, Flickr era una estrella emergente en el panorama de la -que antigüedad- Web 2.0. Junto a Delicious -otro prometedor servicio Web hoy olvidado por todos- impulsaban elementos clave de la idea de que la Web era un espacio para compartir. La posibilidad de hacer embeds de fotos cuando los hosting te daban un ancho de banda de miseria; las etiquetas como estrategia de clasificación; la creación de URLs dinámicas para ordenar los contenidos, y más. Entre 2004 y 2010 usé mucho Flickr para subir mis fotos, clasificarlas en álbumes y republicarlas en mi blog. En 2005 lo compró Yahoo! Triste error, porque Yahoo! arruinó todo lo que adquirió. En estos días volvió a cambiar de mano, y SmugMug, un sitio de fotografía orientado a profesionales, es su nuevo dueño.

Flickr cometió algunos errores que lo llevaron a la irrelevancia. Tardó demasiado en tener una buena interfaz para móviles, incluso cuando ya estaba claro que Instagram se iba a transformar en un suceso. Tardó mucho tiempo en sumar servicios, como los videos, que además tenían limitaciones ridículas. Tuvieron un servicio Pro que se pagaba por año; luego lo eliminarlo y te daban 1TB de espacio gratis con sincronización automática de fotos. Luego volvió el servicio Pro y algunas funcionalidades volvieron a ser de pago. La obstinación de Flickr en una moderación de contenidos que vigilaba con celo que nadie vendiera nada en la plataforma llevó a muchos usuarios a migrar. A eso le pueden sumar que una de sus principales funciones, como el embed de fotos, hoy no tiene mayor sentido. Hasta el más mediocre de los hosting cubre la necesidad de fotos sin mayor problema.

Pero lo que pesó más fue que su interfaz y la idea estaban orientadas a otro público. Flickr es una plataforma para publicar contenidos, ordenarlos, destacarlos. Algo con un foco en lo profesional. Instagram no tiene mayor interés en ello. Lo que importa es la posibilidad de mostrarse. Lo que se destaca es el “yo” en el lugar. Las selfies son un elemento fundamental de Instagram, pero no tenían mucho sentido en Flickr, más relacionado con la cultura fotográfica de mostrar paisajes, ciudades, eventos.

Y el foco en la “no venta” de Flickr hacía imposible que en su plataforma apareciera un fenómeno como los influenciadores, clave en el suceso de Instagram. En todo caso, en esta red social la obsesión es no dejar pasa nada relacionado con sexo; pero con la publicidad y lo comercial mucho no se meten.

Por ahora Flickr va a seguir existiendo como servicio independiente, de acuerdo a lo que dejaron en claro desde SmugMug. No sabemos, claro, por cuanto tiempo. Tal vez sea hora de definir con claridad el foco de Flickr hacia los profesionales de la fotografía. En otros terrenos de la imagen la batalla está perdida hace rato.

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