Bélgica es un país fascinante, más allá de que es raro que aparezca entre las primeras elecciones a la hora de visitar Europa. Nuestra experiencia en ese país se concentra sobre todo en tres ciudades. Por eso, vamos a dedicar esta entrada a tres destinos de Bélgica: Bruselas, Gante y Brujas. Aunque también vamos a hacer menciones de otros dos destinos que hay que sumar, como Dinant y Amberes.

La más turística de sus ciudades es seguramente Brujas, una ciudad mundialmente conocida por su hermosa arquitectura y su gran cantidad de visitantes, muchos de ellos llegados desde Gran Bretaña. Gante es una verdadera joya, situada a una corta distancia de Brujas. Por último, Bruselas, la capital del país, tiene una impresionante oferta cultural y muchos lugares para conocer.

Llegar a Bélgica

¿Cómo llegar a Bélgica? Desde Argentina por desgracia no hay vuelos directos hacia Bruselas, y las mejores opciones son volar a Amsterdam o París. Desde cualquiera de esas ciudades podemos tomar el tren rápido, que en un viaje de una a dos horas nos dejará en la terminal de trenes de Bruselas. Si van a visitar el país desde otros puntos de Europa, hay conexiones por ferry desde Gran Bretaña. Y desde ya, por vía aérea, hay muchas opciones en compañías low cost que llegan al aeropuerto de Bruselas desde otras ciudades europeas -en mi caso, por ejemplo, una vez volé entre esa ciudad y Budapest con la aerolínea Wizz.

Para moverse dentro del país, la mejor opción es su excelente red de trenes. Van a poder conectar las principales ciudades del país sin mayores problemas. Debido  que el país es bastante pequeño, los viajes no son demasiado largos.

Bélgica es un país con varias lenguas, y con una larga tradición de federalismo no exento de conflicto político, con un territorio prácticamente dividido en dos. En Flandes se habla sobre todo holandés, mientras que en la región de Valonia predomina el francés. En Bruselas se habla sobre todo francés. También hay un pequeña zona donde se habla alemán, junto a la frontera con Alemania. Las tres regiones -Flandes, Valonia, Bruselas- tienen mucha autonomía y operan con un amplio concepto de federalismo. De todas maneras, para quienes llegan al país de visita, no es difícil encontrar hablantes de inglés. Eso se da más en la zona de Bruselas donde residen las instituciones de la Unión Europea.

Qué hacer en Bruselas, Gante y Brujas

Arranquemos por Bruselas, la capital. El primer punto que visitan los turistas es su centro histórico, que es la hermosa plaza conocida como Grand Place. Además de tener edificios muy bellos, es el punto de partida de las caminatas. A pocas cuadras, por ejemplo, se encuentra el famoso Mannequen Pis, una pequeña figura de un niño orinando, y que es la principal imagen de la ciudad. Toda esa zona tiene además mucha oferta gastronómica. Hay que probar, por ejemplo, los waffles, que son deliciosos, y a los que se puede poner todo tipo de toppings. Es más que recomendable probar las versiones con chocolate.

Bruselas es además un centro muy importante para el arte de la historieta. Hay un excelente museo del Comic, y vale la pena hacer el recorrido por los murales a clásicos como Tintín, Lucky Luke, Asterix y el Corto Maltés. Bruselas es además el centro administrativo de la Unión Europea. Esta zona está un poco alejada del centro histórico, y es donde se encuentran los edificios de los funcionarios, el Parlamento y otras instituciones comunitarias. En esa parte van a encontrar uno de los edificios más famosos de la ciudad, el Atomium, que imita la estructura de un átomo. En su interior van a encontrar sobre todo exposiciones artísticas.

Brujas es seguramente el lugar más turístico de Bruselas. Los fines de semana se llena de turistas que llegan desde diferentes lugares de Europa, pero sobre todo de visitantes que llegan desde el Reino Unido. Si pueden evitar los fines de semana mucho mejor; de lunes a viernes es bastante más sencillo recorrer la ciudad. Sólo hay una contra: la navegación por los canales de la ciudad, que realmente vale la pena hacer, se realizan viernes, sábados y domingos salvo temporada alta, cuando salen todos los días. En tanto ciudad constituida como tal hace varios siglos, tiene una configuración de calles bastante compleja, sobre todo en la zona más antigua. Salir a caminar es encontrar muchos rincones interesantes, cafés y pequeños comercios. Si quieren tener una vista de la ciudad, pueden subir al campanario de la Catedral, pero tengan en cuenta que los fines de semana y temporada alta van a tener que hacer una fila bastante extensa. Y si bien desde arriba la vista es interesante, la disposición de los elementos no facilita tener la mejor perspectiva de Brujas. Desde el centro de la ciudad se puede tomar alguno de los tours hacia los alrededores, donde van a encontrar paisajes rurales y pequeños molinos. La ciudad tiene varios parques donde pueden ir a descansar de las caminatas. Si llegan en tren, que es la forma más usual de arribar a Brujas, tengan en cuenta que no los deja en el centro histórico sino a unas 10 cuadras, lo cual es un dato importante si llegan con valijas o muy cargados.

Gante es la menos conocida de las tres ciudades que mencionamos en esta entrada, pero realmente hay que visitarla. Es una verdadera joya, con un bellísimo canal central y construcciones realmente impactantes. El punto central de Gante es el Graslei, la zona que se encuentra junto al canal central; de noche el escenario es realmente increíble, casi sacado de un cuento de hadas. Si quieren tener una vista completa de la ciudad, pueden subir al Belfrei, que a diferencia de muchas construcciones medievales de la zona, tiene ascensor, lo que no los va a obligar a subir por escaleras estrechas, como sucede con muchos otros miradores de la región. La ciudad tiene varias catedrales e iglesias muy bellas, como Saint Nicholas y Saint Michaels. Para recorrer la ciudad en bote a través de sus canales van a tener que ir en temporada alta, único momento en que se brinda el servicio. Otra construcción que vale la pena visitar es Gravensteen, el viejo castillo de la ciudad, que hoy se encuentra parcialmente reconstruido. Desde la parte superior del castillo van a tener una muy buena vista. Al igual que en el caso de Brujas, la estación de trenes está a cierta distancia del centro histórico de la ciudad. Pero en este caso hay un servicio de tranvías que los comunica con la mayor parte de la ciudad, que por cierto es bastante pequeña, de manera muy eficiente.

Más para hacer en Bélgica

Bélgica es el paraíso para los fanáticos de la cerveza. La cantidad de pubs donde se sirve cerveza local es realmente impresionante, y hay que tener bastante tiempo como para poder conocer apenas un porcentaje de ellos. De hecho, se calcula que hay 180 productores de cerveza en todo el país, algunos de ellos de tamaño bastante considerable. Incluso en el supermercado van a encontrar una oferta notable de cervezas, así que van a tener mucho para probar. Una característica de las cervecerías belgas es que las distintas variedades se sirven en vasos diferentes para resaltar su sabor. En Bruselas un clásico es la cervecería de Delirium Tremens, una marca local que decoró todo el local a partir de la idea de los “elefantes rosas” que se le aparecerían a los borrachos cuando toman demasiado. A veces el lugar está muy demandado por los turistas, en particular en el verano. Muchos bares venden las llamadas “cervezas de monjes”, conocidas como Trappists y Abbeys. Estas denominaciones indican que son elaborados por monjes o en abadías, pero abarcan distintos tipos de cervezas, como las Dubbel, Trippel, rojas y negras. Van a tener que descubrir cuáles les gustan más, claro, con la experiencia personal. En los bares pueden acompañar las cervezas con picadas de quesos, que son realmente muy ricos y variados.

Si tienen la oportunidad de recorrer un poco más Bélgica, hay muchos lugares muy interesantes para recorrer, pero menciono rápidamente dos. Dinant, que está bien al sur, muy cerca la frontera con Francia, tiene un impresionante paisaje urbano marcado por el río Meuse, y con el antiguo fuerte militar, conocido como Citadelle, en la parte superior, sobre el risco, desde donde hay una espectacular vista de la ciudad. La segunda recomendación es Amberes, que tiene una impresionante plaza central, catedrales muy interesantes y el museo dedicado a Rubens, uno de los pintores barrocos más importantes de la historia.

Anuncios