La aparición de Google Clips trae de nuevo viejos debates y conceptos. Algunos años atrás (unos 8 a 10 años atrás, diría) una tendencia de publicación de contenidos que aparecía de manera bastante frecuente en los medios de tecnología era el lifelogging. Se trata, básicamente, de la publicación automática desde distintos dispositivos de contenidos en una página Web. O de la republicación de contenidos que originalmente habían aparecido en otros servicios Web. Tumblr nació, por ejemplo, como una herramienta de lifelogging, que te permitía consolidar tus publicaciones en un único lugar. Pero el servicio Web más conocido en ese terreno fue Friendfeed, que finalmente terminó comprado por Facebook, y fue desactivado algunos años atrás. El lifelogging implicaba crear contenido con el menor esfuerzo posible, ya sea por publicar datos “crudos” generados por un dispositivo -por ejemplo, la cantidad de kilómetros recorridos en una actividad de running- o por tomar lo que ya apareció en otro sitio.

Aunque ya no es demasiado relevante como servicio independiente, el lifelogging sobrevive en diferentes espacios de la Web. Por ejemplo, las fotos que subimos a Google Photos son usadas por este servicio para crear “resúmenes” de un día o una parte del día. Algo que podemos publicar con un clic o con una edición rápida. Facebook hace algo similar, muchas veces con contenido de varios años atrás.

Hace algunos días Google presentó una nueva cámara, llamada Google Clips. Se trata de una herramienta de lifelogging, pero cuyo marketing apunta sobre todo a los entornos familiares. A partir de sus desarrollos en inteligencia artificial, Google Clips decide de manera automática cuáles son los mejores momentos para tomar fotos o breves videos de 7 segundos, sin sonido. Desde ya se pueden tomar fotos de manera manual como con cualquier cámara, pero esa no es la idea que distingue a Google Clips. Ante todo buscan la simplicidad; tanto en el aspecto estético como en su forma de operarse. Sus usos son intencionalmente limitados.

Debajo tienen el video de presentación de la cámara durante el reciente evento de Google -el mismo donde presentaron el nuevo teléfono Pixel.

Algunos años atrás ya hubo intentos de crear cámaras de lifelogging. El ejemplo más conocido es Narrative. Por desgracia, poco después de lanzar la segunda versión, se quedaron sin fondos y dejaron de operar. La idea era bastante similar a la de Google Clips; las fotos y videos generados con Narrative se transferían al teléfono, donde podíamos almacenar y editar los contenidos, y publicarlos luego en las redes sociales. Son cámaras fáciles de transportar, que se pueden adherir a la ropa con un clip.

Narrative aparecía siempre muy vinculada con el tema viajes. Justamente, es un momento en el cuál nos interesa mucho tomar fotos y videos. Google no parece tomar ese camino con Clips, que aparece como muy vinculada con la vida cotidiana, sobre todo la familiar. Pero como dispositivo parece tener mucho potencial cuando estamos fuera de casa, en particular para tomar fotos de actividades en las cuáles no queremos estar pendientes todo el tiempo de la cámara.

Hay varias contras. Como dispositivo para viajes es bastante limitado. Videos de apenas segundos. No timelapses. Prácticamente sólo fotos. Y el precio es otro tema: 250 dólares. Bastante alto si se tiene en cuenta las limitadas funcionalidades de la cámara, aunque seguramente el desarrollo de sus procesos de inteligencia artificial desde ya tienen sus costos. El dispositivo por ahora está en preorder, porque  aparece dentro de unas semanas. Y hay lista de espera. Veremos si Google Clips se establece a largo plazo como una cámara de lifelogging exitosa. Y esperemos ver los primeros usos en viajes para ver si es un dispositivo interesante, o si definitivamente se concentra en el segmento familiar.

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