Highline Park es un caso muy interesante a la hora de pensar la planificación de las ciudades. Se trata de un parque elevado en New York, construido sobre las vías abandonadas de un tren. Ese espacio estuvo a punto de ser demolido, pero una alianza de vecinos y arquitectos logró recuperarlo. La zona era una de las menos visitadas de New York, con muchas fábricas y galpones abandonados. Y era bastante peligrosa por la noche. Hoy, gracias a Highline Park, todo ello cambió. El parque fue pensado para tener 300 mil visitantes al año. Hoy tiene 5 millones. Se ha transformado en una de las principales atracciones de la ciudad. Y se puede ver fácil cuando lo visiten. Una gran parte de los visitantes son turistas. Desde ese punto de vista, es todo un éxito. Ha transformado toda la zona de Chelsea, antes poco atractiva, en una de las zonas más populares.

Pero ese éxito tiene sus problemas. El principal es que Chelsea se ha transformado en una de las zonas más caras de la ciudad, y ha expulsado o está en proceso de expulsar a muchos vecinos, algunos de los cuáles llevan décadas allí. Por ello se registran protestas de inquilinos, que no pueden pagar los precios que se piden hoy. O que simplemente deben irse porque el propietario tiene ofertas muy ventajosas para vender el lote, que será destinado a nuevos edificios. Espacios, claro, destinados a las clases más pudientes. El aspecto de toda la zona cambia, y se está transformando en un polo de arriesgadas apuestas arquitéctonicas, con edificios de estructuras poco usuales. Algo que poco le importa a muchos de los actuales vecinos, que no pueden pagar lo que se pide por vivir allí.

Highline Park

Highline Park

Este proceso se puede ver muy bien en “Class Divide“, un documental de HBO que registra los conflictos que se vienen dando en la zona. Lo están pasando en estos días. Se focaliza, sobre todo, en las viviendas sociales construidas en Chelsea, y que son administradas por la ciudad de New York. Las familias que viven allí tienen ingresos de no mucho más de 10 mil dólares al año, pero viven en una zona donde están rodeados de un tipo de oferta inalcanzable. Por ejemplo, escuelas de élite de 40 mil dólares al año de matrícula. Desde ya, uno de los puntos interesantes es cuanto tiempo durarán estas viviendas sociales en la zona, sobre todo porque la ciudad de New York ha reducido su oferta de manera sostenida en las últimas décadas.

Este tipo de procesos, conocidos como “gentrification“, se pueden rastrear en muchas ciudades. A medida que una zona se vuelve más atractiva, el precio de las propiedades sube, y los habitantes que llevan mucho tiempo allí deben irse. A veces porque llegan personas más pudientes; a veces porque el lugar comienza a ser ofrecido a los turistas, que pagan mejores precios. El caso de Highline Park es una combinación de ambos. El éxito de Highline Park ha acelerado un proceso de cambio que trae nuevos jugadores a la zona. Y dinero. Y, también, conflictos por el espacio urbano.

Highline Park

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