La semana pasada, por invitación de Princess Cruises, tres blogs de de la Red Argentina de Travel Bloggers –Viajo.org, Sir Chandler y éste servidor- fueron invitados a  un viaje en el Princess Regal desde New York a Halifax y Saint John. Fueron 5 noches, con salida y llegada a New York. Nunca había hecho un crucero en un barco que puede tener más de 3 mil pasajeros, y que iba casi completo. Fue una experiencia interesante por varios motivos, que adelanto a continuación a manera de adelanto porque luego pienso desarrollarlos en próximas entradas.

Para los que no conocemos mucho de cruceros, normalmente tendemos a chequear los destinos que va a visitar el barco como el punto más importante. Sin dejar eso de lado, al crucerista también le importan otras cosas. La calidad y variedad de la comida, los servicios a bordo, los sistemas de millaje son algunas de ellas. En América Latina no hay tanta tradición de cruceros, pero en países como Estados Unidos hay una enorme cantidad de viajes todos los años, y muchas personas ya han hecho un gran número de cruceros. Tienen, claro, bastante más información para comparar entre distintas compañías y destinos. Se los puede reconocer fácil: a bordo, su tarjeta es de otro color que la tuya. Es, en ese sentido, similar a lo que vemos con las aerolíneas y los pasajeros frecuentes.

Crucero Princess Regal en el puerto de Saint John

Crucero Princess Regal en el puerto de Saint John

El crucero, en todo caso, es un destino en sí mismo. Buena parte de la experiencia es aprovechar y usar todo lo que te interesa. El gimnasio, jacuzzi, spa, cine, etc. En ese punto, claro, el crucerista experto saca ventaja, ya que conoce bastante bien todos los servicios prestados en cada barco. Y es que en un barco de semejante tamaño hay mucho para conocer. Desde los locales ubicados en la Piazza, la zona central del barco, y que parece una mezcla entre un lobby de un hotel 5 estrellas y un mall, hasta el gimnasio y el enorme buffet, entre otros.

Mi idea sobre los cruceros y la comida pasaba por dos temas: horarios fijos y platos más bien repetitivos. Tengo que reconocer que ninguna de esas cosas eran ciertas. Los horarios fijos ya no se estilan hace bastante tiempo, aunque es posible pedirlos -por ejemplo, tener todos los días la misma mesa y el mismo mozo. Pero no es obligatorio. Incluso se puede hacer reservaciones en distintos restaurantes, ya sea los incluidos en la tarifa como aquellos que hay que pagar aparte. La calidad de la comida es otro punto muy interesante. En el Princess Regal había varios restaurantes muy buenos, enfocados en carne y comida italiana, por ejemplo. Pero el buffet, la zona más masiva, ofrecía platos distintos todos los días. Si un día encontrabas un plato que te gustaba, como la sopa de almejas, al otro día ya no la encontrabas. Lo mismo con los postres, aunque en este caso si podías llegar a encontrarlo días después. En todo caso, lo que si mantenía su presentación todos los días era el desayuno, que tenía productos que estaban todos los días y que son tradicionales de un desayuno continental, más algunas variantes. Se podía, por cierto, pedir el desayuno a la habitación si no querías subir al buffet.

Uno de los momentos más interesantes fue la salida desde New York. Ya habrá entrada dedicada al tema, pero quería destacar al menos dos puntos: ver el atardecer desde el barco, y el paso bajo el puente Verrazano fueron dos momentos muy interesantes.

Atardecer en New York

Atardecer en New York

Tuvimos la oportunidad de visitar el puente de mando y la cocina, dos zonas que habitualmente están fuera del alcance de los pasajeros tradicionales. En el caso de la cocina, pudimos ver como se combina una enorme variedad de platos con una escala industrial. Y en el puente de mando pudimos charlar con el capitán sobre las características de manejar este tipo de barcos y el instrumental usado. Bonus: tuvimos una presentación con una barista del barco para conocer sobre el café y el té. Bonus 2: Princess tiene su propia línea de cervezas, desarrolladas por compañías de cerveza artesanal.

A bordo del crucero, por cierto, nada se maneja en efectivo o tarjetas de crédito. Hay una tarjeta de abordaje que será la que usen todo el tiempo. Es, digamos, una tarjeta de crédito que opera sólo a bordo del barco, y que se usa en las tiendas, en los bares cuando deben pedir alcohol -que se paga aparte, ya contaremos las opciones- y hasta en las máquinas del casino.

Desde ya, vamos a dedicar entradas específicas a Saint John y Halifax, los dos destinos visitados. En todo caso, aún estoy ordenando el material, porque tengo mucho tiempo de video para revisar.

Aún me quedan unas 36 horas en New Jersey y New York, así que todavía es tiempo de recorrer un poco :)

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