12 de julio de 1562. El obispo Diego de Landa lleva a cabo el llamado “Auto de Fe”, durante el cuál se destruyen una gran cantidad de códices y documentos de la cultura maya, debido a su carácter no cristiano. Ese hecho de fanatismo religioso marca la historia de Maní, una población donde la historia maya está en cada rincón, a pesar del énfasis que pusieron los conquistadores en borrar todo vestigio físico de su cultura. Por ello, encontrar el espíritu maya en Maní requiere paciencia y muchas ganas de conocer la historia de quienes viven allí.

En este video hago un resumen de los lugares visitados, y que desarrollo en la entrada.

Hoy Maní es visitado por dos razones: la confección de ropa tradicional y la gastronomía. En el primer caso, hay una red muy interesante de artesanas locales dedicadas a la confección de ropa, y que es realizada de manera manual, ya sea con máquinas de coser o con máquinas industriales para producciones muy pequeñas. En el caso de la gastronomía, mucha gente llega hasta Maní para comer en el restaurante El Príncipe Tutul Xiu, en particular su plato más famoso: el Poc-chuc.

Desde hace varios años, se desarrolla en Maní un proceso de restauración de las fachadas de la zona más antigua del pueblo. Este proyecto es ejecutado por la fundación Banamex, de capitales privados. La misma fundación está involucrada además en el trabajo con grupos de artesanas locales dedicadas a la confección de ropa, desde vestimenta hasta toallas y repasadores. Muchos de estos productos son luego comercializados fuera de Maní a través de los programas de la Fundación.

Justamente, uno de los puntos más interesantes de recorrer Maní fue tomar contacto con las artesanas dedicadas a la confección de ropa. Mucha gente de la región llega para encargar vestidos tradicionales, que retoman muchos patrones y figuras de la cultura maya. Los vestidos pueden tomar dos a tres meses de trabajo, pero son trabajos notables. A eso le pueden sumar la confección de otros tipos de prendas más cotidianas, y que se venden en el espacio de artesanas que van a encontrar justo frente al cenote de Maní. Pasamos también por Xa Ka’an Chuuy, donde Magdalena tiene trabajos de uno de los grupos de artesanas locales.

En el recorrido pasamos por la casa de María, una artesana local, que vive en una casa con la tradicional estructura circular maya. Allí pudimos observar su altar de oraciones, que alguna vez fue muy tradicional en la zona, pero que ya no se encuentra en tantas casas. María hace un tipo muy particular de pulseras, aunque por ahora no los está realizando ya que su esposa, ya fallecido, participaba de su confección con la selección de materiales.

Casa de María

Uno de los puntos más interesantes para recorrer es el Convento de Maní, que tiene algunas de las características que encontramos en otras iglesias de la región: un interior muy despojado, donde sólo se destaca el retablo, y una enorme zona de ingreso delante de la fachada principal. La construcción original data de 1559, y junto a la nave principal hay una pequeña capilla. A pesar de cierto deterioro de la edificación, es un espacio muy interesante para visitar.

Uno de los principales atractivos de Maní pasa por la gastronomía, en particular el restaurante El Príncipe Tutul Xiu. Allí van a encontrar los platos tradicionales de Yucatán, como los papadzules, cochinita pibil y otros. Pero el plato en el que se destaca es el poc-chuc. Se trata de una preparación con cerdo en porciones pequeñas, que previamente fue marinada en naranja amarga, típica de la región, y luego cocinada a la parrilla con madera como combustible. Realmente es muy sabroso, gracias a su particular sabor ahumado, producto del tipo de madera que se usa en la zona. Como el resto de los platos tradicionales, lo pueden convertir en el relleno de un taco, ya que junto con la comida les traerán sus tortillas. Pueden acompañarlo con el delicioso jugo de chaya, una hoja tipo espinaca, muy usada en la zona. En jugos puede ser mezclada con limón o naranja. No dejen de probarlo. Si bien el lugar es bastante grande, los fines de semana suele llenarse y hay que esperar por mesa, en particular luego de las 13 horas.

Hay otros lugares que pueden visitarse en Maní. Uno es la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka’an, que se encuentra en las afueras de Maní. Allí desarrollan un gran trabajo de desarrollo de la agricultura, además de producir muchos productos cosméticos en base a la miel de las abejas meliponas, nativas de la zona.

Escuela de Agricultura Ecológica

En Maní también van a encontrar un cenote, que es muy importante para la tradición religiosa local. Sin embargo, y producto de cambios en las napas, el agua del cenote se encuentra estancada y no tiene demasiado atractivo turístico. A su lado, sin embargo, se extiende una zona de cuevas que no tuvimos mucho tiempo para explorar, pero que parece muy interesante.

Maní se encuentra a unos 100 kilómetros de Mérida. Es algo más de una hora de viaje, y hay buses desde la terminal Noreste de Mérida. Consulten los horarios para organizar el recorrido.

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