La salida en público, hace unos meses, de Facebook Live, aparecía como una muestra del buen estado del mercado del video en vivo. Aunque las primeras opciones que aparecieron, como Meerkat, aparecían ya sin posibilidades, el mismo Facebook o Periscope, de Twitter, lograban atraer a mucha gente a sus transmisiones. El segmento de livestreaming, además, aparecía como una posibilidad interesante para crear nuevas alternativas. Por ejemplo Blab, una aplicación orientada al video en vivo grupal, una muy buena opción para entrevistas o para interactuar entre varias personas en lugares distantes. Con 3,9 millones de usuarios en un año, a Blab no le parecía ir mal. Y era bastante habitual, al menos en mi timeline de Twitter, ver aparecer transmisiones de video con conversaciones entre varias personas.

Pero Blab anunció ayer su cierre, y uno de sus desarrolladores se dedicó a explicar la decisión. Sólo el 10% de los usuarios de Blab volvía regularmente al sitio. Y la razón es bastante simple: la gran mayoría de las transmisiones no era interesante. La tasa de abandono de las emisiones en video era muy alta. Los videos almacenados no eran atractivos; si no habían tenido una gran audiencia en vivo, difícilmente luego la tuvieran vía el replay.

Otro problema: muchos usuarios usaban la herramienta para charlar con amigos, antes que para construir audiencia. Los segundos transmitían unas dos horas por semana. Pero los que buscaban simplemente charlar entre amigos podían usar 5 a 6 horas por día la transmisión en vivo, que por cierto no interesaba a muchos más que a ellos mismos. Difícil construir un negocio sobre esas bases.

blab

blab

Las dificultades para crear transmisiones interesantes va bastante más allá de Blab, claro. Es un problema que también tienen Periscope y Facebook. Para el mercado de viajes, el livestreaming es una herramienta con muchas posibilidades, pero que todavía tiene muchas dificultades. Primero, la conectividad no siempre ayuda, sobre todo sobre redes 3G o 4G. Segundo, muchas veces tenemos material interesante para transmitir algunos minutos, pero estas transmisiones cortas recién comienzan a atraer público a los 15 o 20 minutos, cuando ya estamos por finalizar. Y los videos guardados raramente son vistos -aunque una alternativa es luego republicarlos en el blog. Por desgracia, herramientas como Periscope no hacen nada fácil el embed. Al menos en el caso de los videos que transmití desde Japón opté por esta alternativa -por ejemplo, en mi entrada sobre el Tokyo Skytree. Por ahora, la opción es vía republicar el tweet original de aviso, en lugar de directamente publicar el video. En algún caso opté por bajar el video de la transmisión -opción que aparece sólo al finalizar la salida en vivo- y subirlo a YouTube. Pero en ese caso se pierde toda la parte de interacción.

Facebook está intentando solucionar el problema del entretenimiento de una manera simple: con dinero dirigido a creadores de contenido. Si se quiere construir una plataforma para grandes audiencias es la opción a explorar. Periscope por ahora aparece apegado a la fórmula tradicional de dejar todo en manos de los usuarios. Funcionó para Twitter, pero no está muy claro si va a funcionar para el video en vivo. Para Blab no funcionó. Logró atraer muchos usuarios, pero no una gran audiencia. Parece que, al menos para el video en vivo, la clave está en los creadores dedicados al contenido, y no tanto en la participación de los usuarios.

Anuncios