Hace bastante tiempo que lo más interesante en el mercado de contenidos y marketing para turismo pasa en Internet. Ya sea en los medios sociales, Web o aplicaciones, la Red es un espacio que produce novedades todo el tiempo. Pero también los objetivos cambian para quienes participamos hace mucho tiempo del mercado de turismo en la Web. Los blogs sobre viajes y turismo llevan más de una década de desarrollo, y una buena cantidad de cosas han cambiado desde 2003 para estos días.

La primera camada de blogs tenía una lectura bastante crítica del panorama de contenidos sobre viajes en los medios más tradicionales. Por eso se concentraron en espacios que éstos no atendían, normalmente por falta de interés comercial. Contenidos para mochileros, viajes para turistas que no eran “de alta gama”, análisis de tendencias en el segmento viaje fueron algunos de los temas más trabajados. Básicamente el foco era trabajar otro tipo de información, desde un punto de vista personal. No había mucho que perder. Los blogs estaban por completo fuera del radar de la industria, que comenzó a notar su presencia recién varios años despúes.

La creciente presencia de las redes sociales y otos mecanismos de publicación llevó a los blogs, de a poco, hacia otro tipo de contenidos. Por un lado, más especializado y elaborado, pero también más demandante de tiempo, tanto para la escritura como para temas de difusión y visibilidad -posicionamiento, seguidores en redes sociales, etc. Lo que alguna vez implicaba una inversión moderada de tiempo comenzó a convertirse en un pasatiempo que demandaba mucha atención.

Pero por otro el mercado de blogs comenzó a articularse con un tipo de contenidos que privilegia lo emocional y personal, pero ya no tanto desde el punto de vista de la información. Lo que comienza a ganar espacio es el contar experiencias, muchas veces en tiempo real desde las redes sociales. Un cambio a tono con el involucramiento emocional que buscan los usuarios y marcas en la Red.

El modelo original de los blogs se construía desde lo personal, pero todavia era deudor de la distinción entre lo público y lo privado. El modelo personal actual está más orientado a sobresalir en el espacio de las redes sociales, donde la competencia no son otros blogs o medios, sino las publicaciones con las que los usuarios tiene algún grado de involucramiento emocional -fotos de su familia o amigos, temas ligados a sus gustos culturales o políticos, entre otros.

Como cualquier proceso de cambio, hay ventajas y riesgos. Seguramente nunca fue tan facil publicar como en la actualidad. Pero a la vez nunca fue tan complicado lograr que las publicaciones lleguen a un público más amplio, en tanto la competencia entre sitios y las demandas de Google y las redes sociales cada vez implican dedicar más tiempo a tu blog. A eso hay que sumar los cambios en el mercado publicitario. Facebook y Google apuntan con una agresividad creciente el mercado de viajes, uno de los más rentables en el segmento online, con productos publicitarios propios. Sí, aún existen espacios como Adsense o la red comercial que Facebook ofrece ahora a los participantes de Instant Articles, pero monetizarlos implica un tráfico que no muchos tienen.

Subirse a todas las novedades tiene sus problemas. Ciertas tendencias pueden ser efímeras. O las motivaciones pueden estar basadas en encontrar, desesperadamente, alguna forma de monetizar el contenido, como lo prueba mucho de los intentos de los medios. Videos, listas, canales de Snapchat, transmisión de video en vivo, y la lista sigue. Por ello, no sorprende que muchos, como es mi caso, asuman a su blog más como un portfolio. No genera demasiados ingresos, pero me ha servido muchas veces para conseguir trabajo. De todos modos, sigue siendo una buena política experimentar con nuevos formatos e ideas.

Uno de los puntos que a veces se echa de menos en el espacio de los blogs es la falta de reflexión sobre nuestras propias prácticas de publicación. No me refiero al análisis académico. Más bien el pensar como se puede nuestro trabajo en un mercado con muchos cambios, y en el que aparecen muchos riesgos potenciales, desde cierta comercialización excesiva, espejo del modelo de ciertos influenciadores, a la pérdida de relevancia del blog como nuestro principal espacio de expresión.

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