Turismo: la separación de clases se extiende a otros mercados

El mercado aéreo está muy acostumbrado a la separación de sus pasajeros en clases. No sólo dentro del avión, con sus espacios para First, Business y Turista. Esa separación funciona además para otros temas, como los accesos a los VIPs, el abordaje entre los primeros pasajeros, la salida prioritaria de valijas, y otros puntos. Pero, a pesar de que ese modelo en el mercado aéreo ya se da por sentado hace muchos años, no necesariamente era algo obvio en otros segmentos del turismo.

Una nota de The New York Times repasa como los cruceros están incorporando rápidamente ese modelo. Si bien los precios del viaje variaban de acuerdo a la comodidades de la cabina, lo cierto era que normalmente los espacios comunes del barco era generalmente accesibles a todos los pasajeros. Eso está cambiado rápidamente, a medida que las empresas comienzan a ofrecer espacios exclusivos para los clientes más adinerados. Por ejemplo, la compañía Norwegian tiene en servicio un barco con capacidad para 4200 pasajeros. Pero 275 de ellos pueden acceder a la zona más exclusiva y cara, con espacios no compartidos con quienes han pagado las tarifas más bajas. En la zona VIP el viaje puede costar, de acuerdo a la temporada, de 3 mil a 10 mil dólares por la semana de navegación.

La nota del NYT repasa además la extensión de distintos servicios de acceso diferenciado a parques temáticos, como los de Disney, donde asegurarse los mejores asientos en ciertos entretenimientos implica pagar aparte, lo que además evita desde ya hacer fila y esperar.

La nota del diario estadounidense enfatiza sobre todo el marco económico general, marcado por el crecimiento de la desigualdad económica en muchos países. A eso hay que sumar otro dato: el continuo crecimiento del turismo internacional, que ha logrado que muchos sitios estén alcanzando su punto límite de saturación. Frente a ello, el ofrecimiento de acceso diferenciado a mayor precio aparece como un mercado muy atractivo. Sólo hay que combinar lugares turísticos saturados y una clase pudiente que puede pagar para evitar esperas y asegurarse espacios exclusivos.

Uno de los peligros del crecimiento del modelo de acceso diferenciado pasa por lo que alguna vez publicamos sobre el calculado sufrimiento de la clase turista en los aviones. Para alentar a los más adinerados a justificar el pago de pasajes sustancialmente más caros, hay que mostrar una diferencia realmente importante con respecto a la clase turista. A partir de los planteos del economista Tim Hartford, el planteo era que “la razón de presentar peores asientos, comida de menor calidad -o ausencia de ésta- y pobres instalaciones en general no tiene que ver tanto con ahorrar en costos de materiales e insumos; más bien, está destinado a disuadir de su uso por parte de aquellos que tienen la posibilidad de gastar más”.

Entonces, el tema no sólo puede llegar a limitarse a los servicios diferenciados. A la larga, puede terminar afectando otros segmentos ligados a las clases turistas o más económicas.

Crucero
Crucero

La nota de The New York Times la encuentran en este enlace. La foto que abre la entrada fue tomada por Nick Knouse y publicada en Flickr con licencia Creative Commons Attribution.

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