Hasta no hace mucho tiempo, la lógica alrededor del turismo masivo era bastante simple: lo importante era atraer siempre más turistas, para traer más recursos a la economía. Esa lógica entró en crisis en una buena cantidad de destinos. En algunos de ellos los límites son ambientales: no se puede hacer ingresar más turistas sin hacer correr riesgo a las construcciones, como pasa actualmente en Machu Picchu y el Camino del Inca. En otros los problemas son sociales. La masiva presencia de turistas en una ciudad como Barcelona amenaza con desplazar a los pobladores locales y vaciar la vida cotidiana urbana, y reemplazarla con habitantes temporarios en plan de turismo.

El caso de Cinque Terre cruza ambos problemas, el ecológico y el social. Esta zona de Liguria es desde hace años un objeto de creciente interés turístico. Hasta allí llegan dos millones y medio de turistas por año. Buena parte de ellos comenzaron a llegar hasta allí gracias a la proliferación de cruceros en esa zona, a medida que otros puertos en el Mediterráneo, en particular en el norte de África, se transformaron en poco seguros para el turismo.

El problema es que las autoridades italianas consideran que el máximo razonable de turistas para la zona es de un millón y medio al año. No hay que olvidar que se trata de cinco pueblos pequeños, conectados por caminos bastante estrechos, y que no tienen una gran capacidad de albergar turistas.

La solución que proponen las autoridades pasa por restringir el acceso a la zona, a partir de limitar la cantidad de turistas que pueden ingresar al área de Cinque Terre. Una vez que se alcance ese límite, el acceso será cerrado. Los tickets de ingreso se venderán en Internet, con lo que se podrá asegurar la entrada a la zona. Es un sistema similar al que se usa en Cusco para los accesos a Machu Picchu y el Camino del Inca, con un límite diario de ingresos.

El sistema de acceso a Cinque Terre comenzaría a operar a partir del próximo verano europeo, pero por ahora no hay mayor información sobre fechas precisas y costos de acceso. Actualizaré la entrada cuando tenga más información.

Más datos en The Guardian.

La foto que abre la entrada fue tomada por Joseph Hunkins y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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