Bienvenidos a mi serie de entradas dedicadas al recorrido desde Ushuaia a Cabo de Hornos en el Crucero Australis. Esta entrada está dedicada al día 1, con la estadía de 24 horas en Ushuaia y el hotel Los Cauquenes. Si quieren leer sobre la navegación, pueden chequear la crónica del día 1 de navegación; del día 2 de navegación con recorrido por los glaciares; del día 3 de navegación con la visita a Cabo de Hornos y Bahía Wulaia; y la entrada dedicada a la gastronomía en el crucero.

Si quieren leer las entradas de este blog dedicadas a Ushuaia, pueden chequear el Especial de viajes a Ushuaia.

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Hace pocos días regresé del viaje a Ushuaia para embarcar en el crucero Australis, que en tres días hace la ruta entre Ushuaia y Cabo de Hornos, con paso por los glaciares Pía y Garibaldi y Bahía Wulaia. Fue una excelente oportunidad para conocer esa zona de la Patagonia. Si bien la salida fue desde territorio argentino, la mayor parte de la navegación de hace por territorio chileno.

Pero el primer día fue completo para dedicar a Ushuaia, y fueron 24 horas bastante intensas, con un rato que tuvimos libres para ir a ver cervezas artesanales y revisitar una ciudad por la que no había pasado en 6 años.

El primer recorrido por la ciudad tenía un objetivo bien preciso: revisar que cervecerías artesanales hay en Ushuaia, un paseo temático que hicimos con Wenceslao Bottaro. El resultado: hay varios lugares que venden o sirven cerveza artesanal, pero siempre de otras marcas. Hay dos empresas de cerveza local: Beagle y Cape Horn, y las tres variedades habituales (rubia, roja y negra) están disponibles. Se trata de cervezas más bien livianas (incluso las oscuras). Tienen sus particularidades. La roja de Cape Horn, por ejemplo, tiene un sabor ligeramente dulzón, a miel -en ese punto gana Beagle, pero en el caso de la cerveza negra no estoy tan seguro. Por lo que vi, Cape Horn también tiene una variedad Honey Beer, pero no la probé (ya tengo otra excusa para otro viaje). Hay varios bares donde se pueden comprar, pero los más conocidos son Dublin (escribí sobre ellos en 2009, tienen muy buenas picadas y cerveza Beagle tirada), Viagro (cerrado cuando pasamos, no pudimos conocerlo) y Placeres Patagónicos -donde se comercializan en botella, y van a encontrar otras marcas argentinas de cerveza artesanal. Mi impresión es que como ciudad patagónica Ushuaia tiene pendiente tener una propuesta de cervecería con marca propia y que la venda tirada.

 El segundo recorrido fue en la mañana posterior, cuando visitamos Bahía Lapataia. Había estado allí en mayo de 2009. Pero en estos meses hay menos hielo -aunque el invierno se extendió a la primavera, y las temperaturas aún seguían inusualmente bajas. Pudimos realizar la caminata por el bosque hasta la playa, un trayecto muy hermoso por zonas que son toda una representación de la Tierra Media de Tolkien. Hay lugar para encontrar castoreras -y zonas destruidas por la acción de los castores, por desgracia. Las vistas desde la playa son un gran complemento para las que pueden tener desde las pasarelas superiores e inferiores.

Esta vez nos alojamos en Los Cauquenes. No conocía el hotel, que tiene una gran vista del Canal de Beagle, incluso desde las habitaciones. Digamos que ese paisaje es una muy buena manera de despertar.

Hay varios espacios del hotel que los visitantes rápidamente van a apreciar, como el jardín de invierno (es la foto que abre la entrada) y las instalaciones para hacer ejercicio y nadar.

La parte de gastronomía del hotel merece su párrafo aparte. El desayuno es todo lo completo que se puede pedir para un hotel -desde los clásicos huevos revueltos hasta fruta y la panadería, que se hace directamente en el hotel. Un punto importante para un junkie del café como el que escribe es que me prepararon aparte café espresso -si puedo evitarlo no tomo café de máquina de filtro, lo siento.

Tanto el almuerzo como la cena fueron en el restaurante del hotel, Reinamora -la recomendación visual es sentarse en las mesas que dan sobre el Canal de Beagle. Los almuerzos me permitieron probar el pulpo de roca del Canal de Beagle -por lo que nos comentaban, hay que prepararlo con mucho cuidado para que sea tierno-, la merluza negra y unos muy ricos pappardelle con centolla. El cordero estuvo presente en la cena, junto a unas entradas de centolla a la parmesana y pinchos de mejillones de pesca local.

Si quieren leer la crónica del día 1 de navegación, pueden seguir por aquí.

El viaje fue posible por la invitación de LAN Argentina, Crucero Australis y Hotel Los Cauquenes.

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