La mayor parte de los dispositivos más populares en cuanto a medir actividad física tienen una utilidad muy escasa en el tema de viajes. En general se orientan a cuantificar la cantidad de pasos y distancia, la velocidad, el gasto de calorías, y no mucho más. Existen, claro, otros que tienen funcionalidades un poco más avanzadas, y que pueden incorporar incluso GPS. De uno de ellos se ocupará esta entrada: del Fitbit Surge.

Hace bastante tiempo que uso una Fitbit Flex para cuantificar la actividad física. Se trata de un dispositivo simple, que incluye un sensor, y que carece de todo visor de información. Para poder obtener los datos hay que sincronizarlo con la aplicación en el teléfono. La simplicidad del Flex, la duración de varios días de su batería y su precio bastante económico en comparación con otros de la competencia lo convirtió en una opción bastante popular. Para los viajeros no tiene mucha utilidad al carecer de GPS y de la posibilidad de seguir recorridos.

Los usos del Fitbit Surge

El Fitbit Surge es muy diferente. Es básicamente un reloj al que se le suman una serie de funcionalidades para seguir distintas actividades físicas -un punto alto de este dispositivo, ya que permite configurar desde caminatas hasta ciclismo. Además de lo usual -distancia, tiempo, calorías, medición del sueño, etc- agrega un GPS que permite seguir recorridos. Claro que eso tiene un costo: si usamos el dispositivo en modo normal, la batería dura varios días. Pero si optamos por el modo GPS, no va a durar más allá de las 10 horas -y eso desde la última actualización, antes sólo cubría 5 horas. La aplicación de Fitbit para dispositivos móviles importa esos recorridos para que podamos verlos directamente sobre Google Maps. Al igual que algunos otros modelos más nuevos de Fitbit, como el Charge, el Surge tiene altímetro, así que podremos saber cuantos pisos subimos por día. A eso le pueden sumar un monitor del ritmo cardíaco. La pantalla es de tinta electrónica, en blanco y negro, con retroiluminación. Como punto positivo, tiene muy buena visibilidad bajo el sol o en condiciones de poca luz.

Fitbit Surge

Fitbit Surge

En cuanto a comodidad, Surge no puede competir con Flex o Charge, las otras opciones de Fitbit. Es mucho más grande y menos cómodo. La reciente actualización del dispositivo incorporó también un temporizados, paa reforzar más ese punto. Pero como dispositivo tiene muy pocas funcionalidades más allá del tema de medición de la actividad. Permite controlar la música que estamos escuchando en el teléfono -al menos en iOS se integra con cualquier aplicación- y notifica de la llegada de SMS. Y no mucho más. Está claro que como smartwatch no tiene mucho que hacer frente al Apple Watch, que tiene muchas más opciones.

El Fitbit Surge tampoco es muy económico, aunque se lo puede conseguir ya usado en sitios de subastas. Nuevo cuesta alrededor de 250 dólares -los usados se venden por unos 100 menos. A pesar de ese valor, tiene varios problemas notorios. Además del tema de la falta de funcionalidades, la correa no se puede cambiar, así que si se rompe se va a complicar el uso del dispositivo. Otro punto molesto: el cargador es propietario. Si tienen posibilidad de comprar otro cable háganlo, porque siempre se pierden o, a la larga, se rompen por el uso. Si bien la primera edición sólo venía en negro, ahora agregaron azul y naranja.

Para los viajes, lo mejor es la posibilidad de crear recorridos y poder guardarlos. Aunque desgraciadamente la duración de la batería no da para todo el día, así que tendrán que llevar un cargador portátil con ustedes. El punto es si el Fitbit Surge vale el precio, más cuando hay varias opciones por valores similares y más funcionalidades en Android Wear.

Más sobre el tema de wearables en este blog: Wearables y dispositivos móviles: sobre exactitud y comodidad de uso.

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