Algunos días atrás se conocieron una serie de cambios en Instagram. Tras las mejoras en la parte de geolocalización, la red de fotografía anunció que de aquí en más se aceptarían otros formatos además del cuadrado. En particular, el vertical y el apaisado. De esa manera, los usuarios ya no se verán obligados a recortar las fotos. Aunque en principio podemos decir que con esta decisión Instagram pasa a ser una comunidad más, en cierta medida es el cierre de una etapa y el reconocimiento de que los cambios en las condiciones originales que llevaron a la aparición de Instagram.

Instagram surgió a partir de una idea básica: que en el momento de lanzarse, en octubre de 2010, la mayor parte de los celulares tomaba fotos realmente malas. Al agregarle filtros, la imagen ganaba más atractivo. Por razones bastante obvias, la inspiración para esos filtros vino de la historia de la fotografía. De allí muchas imágenes con aspecto vintage. De hecho, el nombre lo dice todo: “Insta” venía de cámara instantánea -ahí tienen para rebatir ese argumento muy pobre de que hay que publicar fotos del día porque “Insta” es por instantáneo en el sentido de tiempo real- y “Gram” por “Telegram”. La elección del medium format, las fotos cuadradas, aparecía como obvio, en tanto era la opción de muchas cámaras instantáneas. Alrededor del éxito de Instagram se creó un enorme mercado de aplicaciones que brindaban más opciones de filtros, en tanto las que traía la red de fotografía eran bastante básicas.

Instagram

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Pero ese mercado ha cambiado. Hoy muchos dispositivos móviles toman imágenes bastante buenas, y eso se nota en el muro de Instagram: cada vez hay menos fotos con filtros. Y para muchos usuarios las restricciones de formato eran una molestia, en tanto están poco interesados en la parte lúdica, de jugar con las imágenes. Lo que quieren, en todo caso, es llegar a su comunidad de seguidores. La decisión de permitir más formatos parece acertada, y va en la línea de agregar cada vez más posibilidad de edición a Instagram. También es una noticia poco alentadora para el mercado de aplicaciones que suman filtros y opciones para las fotos, en tanto el interés de los usuarios parece estar decayendo gradualmente.

La decisión de liberar los formatos va a traer una consecuencia interesante: la multiplicación de fotos y videos verticales, ya que ocupan más espacio en la pantalla. Las fotos y videos apaisados, en cambio, son menos impactantes, aunque seguramente aparecerán bastante en nuestro muro.

Estos cambios sin embargo siguen sin alcanzar un punto importante para la comunidad de Instagram: la falta de herramientas nativas de viralización de contenidos, al estilo de los RTs de Twitter o los reblogs de Tumblr. Veremos si finalmente Instagram se atreve a dar en algún momento ese paso.

En Instagram me encuentran en @jorgegobbi.

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