Uno de los lugares que visitamos durante nuestra estadía en Aruba fue el Charlie”s Bar, uno de los bares más antiguos de la isla. Fundado a principios de la década del ’40, durante sus primeros 30 años trabajó sobre todo con una clientela de marineros y trabajadores de la refinería de combustible cercana, que tenía una enorme actividad. Pero a partir de la menor actividad del puerto y la refinería la actividad económica de San Nicolás comenzo a decaer ya en la década del ’60. Y los intereses económicos de Aruba se concentraron sobre todo en el mercado de turismo.

Justamente, en el momento en que Aruba daba su giro turístico hacia la década del ’70, el Charlie’s Bar comienza a ser manejado por la segunda generación de la familia holandesa que abrió el lugar. Y aparece uno de los elementos que caracterizan hoy al Charlie’s Bar: la reunión y exposición de objetos de todos los lugares del mundo, que dejan allí los viajeros. Pueden encontrar una gran cantidad de señales de tránsito, por ejemplo. O una impresionante colección de billetes, pegados unos con otros. Y sigue el recuento: camisetas y bufandas de equipos de fútbol, fotos, cartas manuscritas y mucho más.

Como en estos días quería publicar sobre otras herramientas de storytelling -ya revisé en este blog una alternativa como Steller– armé la historia sobre Charlie’s Bar con Storehouse, otra aplicación para armar historias en un dispositivo móvil -por ahora sólo disponible en iOS. Así que debajo tienen la historia armada en StoreHouse. Y si quieren pueden verla directamente en esa aplicación. En esta semana armo una entrada especialmente dedicada a esta aplicación, para continuar la serie sobre storytelling y viajes.

Para ver la historia, hagan clic debajo en “View Story”

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