El precio del petróleo ha caído mucho en los últimos tres meses. Si se tiene en cuenta que el combustible es una parte sustancial de los costos de las aerolíneas, es bastante obvio pensar que las tarifas deberían comenzar a bajar. Pero el tema no es tan sencillo. Algunos temas relevantes:

* Los costos de los seguros de coberturas: la estrategia del hedging es una táctica financiera usada por las aerolíneas hace bastante tiempo. Básicamente, consiste en contratar un seguro que protege a la empresa de los aumentos de los costos del petróleo, y evitan que tengan que transferir ese valor a los pasajes. El lado malo se da ahora: cuando baja el precio del petróleo, el valor del combustible no baja demasiado para las aerolíneas>. Hay una explicación básica (en inglés) en Wikipedia. Hay muchas quejas, en los últimos años, de que estos seguros de cobertura tienen costos muy altos para las empresas, y algunas de ellas incluso ya han preferido abandonarlos.

* En el caso de las compañías que no usan seguros de cobertura, como el caso de American Airlines -uno de los casos de los que ya no usan el hedging como estrategia financiera- tampoco es tan claro que rápidamente transfieran ese valor nuevo a los pasajes. Como es sabido, el precio de los pasajes se determina de manera dinámica de acuerdo a la demanda, la competencia con otras aerolíneas, etc. Si bien es cierto que los suplementos por combustible deberían desaparecer, también es cierto que la compañía puede aprovechar esos mejores ingresos para la renovación de flota, mejorar los números de la compañía, etc.

* De acuerdo a la International Air Transport Association (PDF) los precios de todas maneras deberian bajar en 2015. ¿Cuánto? Alrededor del 5%. ¿Pero el combustible no bajó mucho más? Es cierto, pero debería mantener ese precio bajo constante durante mucho más tiempo para llevar más abajo el valor de las tarifas. De todos modos, en las rutas con menos competencia no hay demasiado incentivo para bajar los precios si es que la demanda se mantiene. No es la mejor noticia que quieren escuchar los consumidores, pero al menos en el corto plazo las cosas no van a cambiar demasiado.

Más sobre el tema en National Geographic.

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