En una de las reformas más ambiciosas que se quieran llevar a cabo en una gran ciudad, París ya marcó la agenda con respecto al tema de los autos: para 2020 sólo podrán circular por sus calles vehículos eléctricos e híbridos, y se prohibirán aquellos que usan combustible. Para complementar esta medida, los barrios del centro histórico de la ciudad tendrán una circulación limitada de autos: únicamente vecinos, delivery, ambulancias, policía y otros servicios públicos. Si no pertenecen al barrio o a servicios públicos no podrán circular por algunos de los distritos turísticos más importantes de París.

Lo interesante de una ciudad como París es que gracias a la gran disponibilidad de transporte público la medida tiene mucho sentido. Y que marca uno de los problemas de muchas naciones latinoamericanas: que sin un buen transporte público va a ser muy complicado llevar a cabo reformas que apunten a disminuir sensiblemente la cantidad de autos en circulación. Algo que de todas maneras hay que hacer. Primero, por la enorme polución del aire. Segundo, porque el tráfico es imposible. Ciudades como Sao Paulo, Buenos Aires, Lima, son casi imposibles de transitar durante buena parte del día.

Otro punto interesante: las grandes ciudades tienen cada vez más ciudadanos que no poseen auto. El 60% de los parisinos no lo tienen -en 2001 era el 40%. Ya hay varios autores -Jerome Rifkin es uno de ellos, ya vendrá entrada al respecto- que marcan que en el futuro habrá una enorme caída en la cantidad de dueños de automóviles, y que muchos comenzarán a compartir estos vehículos en sistemas de gestión pública o privada.

Museo del Louvre, París, Francia

Museo del Louvre, París, Francia

Más sobre el tema París en Citylab (en inglés)

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