Interesante, aunque un tanto sesgada, nota en The Guardian sobre usuarios que han transformado a Instagram y las fotos que publican en sus cuentas en un medio de vida. Básicamente, se trata de usuarios con muchos seguidores -de cien mil a 1,2 millones- y que publican fotos muy buenas, y que pasan a participar de campañas de marketing de destinos.

Un ejemplo es Liz Eswein, que con 1,2 millones de seguidores, y que cobra un dólar por cada “me gusta” generado en campañas de promoción de destinos. Esto de acuerdo a la nota de The Guardian, a lo que hay que sumar un valor fijo por la cantidad de fotos publicadas. Si se tiene en cuenta que muchas de sus fotos atraen cerca de 20 mil likes por imagen, no parece nada malo como negocio. De acuerdo a The Guardian, por ahora ha trabajado en campañas para Namibia, Turquía, Chile y Dubai, entre otros.

Instagram

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La nota cita además el caso de una agencia de marketing, Mobile Media Lab, que desarrolla campañas orientadas a Instagram para sus clientes. Su facturación anual es de 1 millón de dólares al año. Un dato que marcan: cuentas con más de 100 mil usuarios y con un trabajo constante en sus cuentas, más participación en campañas de marketing, pueden tener ingresos de 10 mil dólares o más por mes.

Hay varios temas para marcar de la nota. Una es bastante obvia: se trata de acciones desarrolladas por agencias que se encuentran en mercados estadounidenses o europeos, con cifras bastante lejanas a las que se ven en países de Sudamérica, tanto de números de usuarios de Instagram como de ingresos que pueden generarse en una campaña de marketing. Pero hay otro tema relevante, y tiene que ver con las métricas: a diferencia de Twitter, Instagram aún no ha desarrollado métricas que indiquen el verdadero alcance orgánico que tiene una foto -esto es, la cantidad de gente que realmente ve una imagen que publicamos- ni datos demográficos sobre los “me gusta”. Frente a ello, hay que reconocer que armar campañas en Instagram nos limita a una serie bastante limitada de métricas a las que les falta más detalle.

Otro tema: la falta de viralidad en Instagram también lleva a tomar a los “me gusta” como punto relevante casi excluyente. Es cierto que las fotos de Instagram funcionan muy bien en Facebook, pero en otros medios sociales, como Twitter, ni siquiera se muestran -al menos en el sitio Web y aplicaciones nativas de Twitter. Todavía sigo sin ver cuál será la estrategia de Instagram al respecto, pero si tardaron tanto en sumar alguna función tipo “retweet” tendrán sus razones. Como comunidad, hay que reconocer que Instagram logra mucha actividad por parte de sus usuarios, y que una buena foto puede tener cientos de likes rápidamente. Pero a la vez es difícil lograr crecer en cantidad de seguidores y no hay mucha visibilidad para los usuarios más nuevos.

¿Será que Instagram sumará pronto métricas tipo Twitter a su oferta, o tendremos que seguir tomando los “me gusta” como el dato relevante a seguir?

Más en The Guardian.

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