Cuando se llega a un cierto punto de la vida de un blog, la sensación es que se ha dicho todo sobre su existencia, y sobre las razones de porqué nos preocupamos por mantenerlo tanto tiempo. A saber:

– Que un blog puede ser visto como un portfolio, que le muestra a los demás que cosas haces y te interesan, y que se articule con tus proyectos, profesionales o de vida.

– Que no se vive directamente del blog. El blog consigue visibilidad, no ingresos. Se puede vivir del mercado de viajes porque se consiguen otras ocupaciones gracias a la visibilidad obtenida en el blog. Posibilidades son muchas: escribir contenidos para terceros, armar estrategias de marketing de contenidos, dar cursos, charlas, publicar libros, etc.

– Que el objetivo de un blog no tiene porqué pasar por la masividad. Es suficiente tener los lectores adecuados. Hoy es bastante difícil vivir de la publicidad tipo Adsense, salvo que se tenga un volumen muy considerable de visitas. Algo cada vez más difícil de lograr en un mundo digital donde Google y Facebook filtran cada vez más la visibilidad por el lado de los presupuestos pagos.

– Que la consolidación de los blogs como contenidos elaborados sobre viajes nos ha llevado a niveles de exigencia que no eran esperables cuando comencé, allá por 2003. En ese marco, se entiende que muchos finalmente abandonen sus blogs. Posicionarlos toma años. Hay que tener mucho compromiso con la escritura. Y hay que destinar tiempo a administrarlos, pensar su estrategia, etc.

– Que el blog tiene siempre una motivación personal. Te gusta escribirlo, te resulta útil, es parte de tu estrategia profesional, te permite crear una comunidad de lectores, etc. Y ese es el punto importante a enfatizar. Los elogios y los insultos son un producto de la visibilidad y del interés en lo que haces, en todo caso.

– Que la manera en la que se construye la visibilidad hoy en la Red, y el peso de empresas como Google y Facebook, deberían llevar a muchos blogs a trabajar con algunos objetivos comunes. Cada blog tiene su agenda y sus intereses, pero a todos nos interesa posicionarnos como una fuente relevante de información sobre viajes. La diferencia, en todo caso, está entre quienes quieren generar espacios nuevos para los blogs sobre viajes y turismo y los que sólo están interesados en repartirse lo ya construido.

– Que once años después aún podemos decir que los viajeros, entre los que se encuentran los bloggers, siguen por delante de empresas y el sector oficial a la hora de usar de manera innovadora las herramientas de publicación de la Web.

Los once años de Blog de Viajes me encuentran en los últimos días de estadía en Lima. Buenos Aires espera en pocos días, pero hoy podemos festejar un poco más con algo de gastronomía peruana :)

Once

Once

La foto que está sobre este párrafo pertenece a Giulio Bernardi y fue publicada en Flickr bajo licencia CC Attributions.

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