Un par de años atrás la revista Good armó un mapa de los “23 viajes más influyentes” de la historia, para el cual decidieron no separar entre viajes “reales” y aquellos que en realidad sólo ocurrieron en la literatura -o que tienen una buena cantidad de elementos difíciles hoy de certificar históricamente, como el caso de Marco Polo. Y es que los viajes inventados, leídos y releídos por muchas personas, tienen finalmente un efecto real sobre la vida de las personas. Por el lado más inspiracional – romántico- individual, pueden despertar un interés por realizar tus propios viajes. O adoptar una actitud positiva hacia el viaje, que lo legitima como una búsqueda de conocimiento y mejora personal, anque no se pueda tener la oportunidad de viajar demasiado. Por el lado comercial, muchos de estos viajes hoy son la base de propuestas y negocios turísticos.

23 viajes por el mundo

Pero sería restrictivo limitar el impacto de la ficción únicamente a lo que aparece clasificado como “relato de viaje”. Hoy hay una enorme variedad de viajes motivados, justamente, por la ficción y el disfrute de productos mediáticos inscriptos en categorías bastante alejadas del turismo. Por ejemplo, los recorridos urbanos motivados por series como “The Wire” en Baltimore o “Breaking Bad” en Albuquerque -series que además muestran entornos urbanos decadentes y no precisamente atractivos para un folleto turístico. Los tours Beatles por Liverpool o los motivados por The Smiths en Manchester. No siempre son las historias de viaje las que motivan los viajes. En muchos casos son, simplemente, las historias contadas en libros, canciones, series, o en reconstrucciones, a veces bastante discutibles, sobre la biografía de personas y artistas destacados.

No se trata, claro, de cualquier historia. Se trata de historias y de productos mediáticos significativos para nuestra propia biografía, como sucede con mucha de la música, libros y series que consumimos. No importa tanto el estatuto de ficción como su grado de importancia con respecto a cómo esa historia se integra con nuestra propia historia personal. Algo que no es raro para los viajeros, que saben perfectamente que un viaje se puede justificar desde lo social -porque es considerado positivo por el entorno de la mayor parte de nosotros- y también desde lo personal, como desafío y búsqueda.

Marco Polo

Que hoy no se pueda chequear desde lo histórico buena parte de las afirmaciones de Marco Polo o Ibn Battuta no es a esta altura un problema demasiado relevante para el mercado de viajes. Su existencia como viajeros y la enorme relevancia de su obra para otros viajeros es lo que nos importa. Y lo mismo sucede con otros “grandes viajes inventados”, como los que suceden en las obras de Julio Verne. La realidad del mercado de turismo necesita de la ficción. Tanto como necesita de los “relatos inspiracionales” que celebran el individualismo viajero y a la vez tienen un impacto económico en la industria de los viajes, como llevar a otras personas a aumentar su gasto en productos turísticos como hotelería, transporte, etc.

El mapa interactivo de Good lo pueden encontrar en este enlace.

Anuncios