En la última década se ha dado un movimiento muy interesante alrededor del café, en particular las versiones más gourmet. Han aparecido distribuidores concentrados en vender productos que apuntan a un mercado de conocedores. Muchos usuarios han aprendido ciertas nociones básicas sobre granos, formas de tostado, etc. Si les dan los ingresos, en muchos casos han comprado máquinas de café espresso.

La impresión generalizada es el consumo de café se está haciendo cada vez más sofisticado. Pero no siempre hay que dejarse llevar por ciertas impresiones: desde 2000, las ventas globales de café instantáneo se triplicaron. Y la mitad del mundo prefiere este tipo de café, que de todos modos se lleva el 35% del monto total vendido. Es que el café instantáneo es mucho más económico que las variantes gourmet, y eso explica buena parte de las diferencias de ingresos. Y, fundamentalmente, no requiere de una máquina o dispositivo especializado para poder ser preparado. Basta agua caliente, el café, y a lo sumo un poco de batido previo.

Ventas globales de café

¿Y cómo se divide esa preferencia por el café de acuerdo a los países? Este mapa deja las cosas en claro:

Mapa del consumo de café

Hay que reconocer que, de todos modos, una buena parte de la oferta de café fresco, no instantáneo, está cada vez más dominado por propuestas homogeneizadoras del sabor, como pasa con Starbucks o Nespresso. Los pods, con máquinas no tan caras pero que luego obligan a comprar el producto a determinados proveedores, hace tiempo se han establecido en el mercado. Se puede ir a cualquier lugar, pero el sabor del café va a estar dentro de los estándares que se esperan. En cierta medida, los pods requieren de una máquina específica, pero luego la preparación es muy simple, con un sabor que suele ser mejor al café instantáneo o al que sirven en la mayoría de los bares. Y, además, hay muchas variedades para elegir.

El mercado más gourmet de café, donde podemos seleccionar desde los granos hasta el tostado, desde ya implica pagar precios más altos, no accesibles para cualquier consumidor.

Los datos están tomados de The Washington Post.

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