Uber: economía colaborativa y límites legales

En los últimos días hubo muchas publicaciones sobre distintos servicios de economía colaborativa. Sobre todo, de Uber, el servicio de alquiler de automóviles privados que opera directamente a partir de una aplicación para móviles, que localiza los autos más cercanos, y te da un costo para el trayecto. El pago es simple: vía tarjeta de crédito. El problema: las agrupaciones de taxistas y de otros servicios de transporte indican que el servicio no es legal, que no cumple con requisitos como impuestos y seguros, y es una competencia desleal.

En cierta medida, el caso de Uber recuerda algunos de los problemas que tiene AirBNB (y otros servicios de economia colaborativa) en algunos mercados. Los representantes de taxistas y servicios de alquiler de autos protestan porque el transporte que se ofrece en Uber no necesariamente debe cumplir una serie de regulaciones legales que ellos si atienden -tarifas mínimas, seguros, licencias, etc. Pero no deja ser de importante marcar que el servicio de Uber se transforma en muy atractivo en aquellas ciudades que tienen tarifas más bien elevadas, y en trayectos donde tradicionalmente se cobra tarifas caras, como las que van desde los aeropuertos hasta los centros de las ciudades. El servicio de Uber, en cambio, es mucho menos atractivo en ciudades donde el taxi es económico. Por ejemplo, hice una revisión de tarifas para Lima, y los valores eran incluso superiores a los llamados “taxis seguros” para recorridos a, por ejemplo, el aeropuerto.

Al igual que en el caso de AirBNB, hay una queja atendible: que si Uber cobra una comisión por el servicio, no puede argumentar que no puede asegurarse de cumplir con las obligaciones legales locales. Obligaciones que pueden implicar, por ejemplo, quien responde en el caso de accidente del automóvil alquilado en Uber.

Uber y los conflictos legales alrededor de la economía colaborativa
Uber y los conflictos legales alrededor de la economía colaborativa

En todo caso, sería importante que algunos de los aportes de Uber sean tomados por los ofrecimientos actuales de automóviles de alquiler. Por ejemplo, la posibilidad de pagar previamente con tarjeta de crédito, sin necesidad de llevar efectivo. O conocer de antemano siempre el costo del trayecto. A esta altura, no hay muchas excusas para no implementar ese tipo de servicio, que por un lado da más previsibilidad a los pasajeros y de paso tiene más transparencia fiscal.

Seguramente en los próximos meses veremos aparecer una buena cantidad de emprendimientos locales que tomen a Uber como modelo. Y que van a plantear una serie de desafíos a los marcos regulatorios de las ciudades. Algunos textos que se pueden leer sobre los potenciales conflictos alrededor de Uber y otros sitios de economía colaborativa:

With Uber’s Cars, Maybe We Don’t Need Our Own (The New York Times)
Protests Show Uber Is Über Alles (Forbes)
Uber taxi app subscribers rise by 850 per cent following black cab blockade of central London (London Evening Standard)

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